Semana Santa

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Pasión termina la restauración de sus obras escultóricas

Ayer se presentaron las cuatro últimas tallas intervenidas por Gutiérrez Carrasquilla

Día 13/03/2012 - 07.18h

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Después de tres años, la Hermandad de Pasión ha concluido la restauración de la totalidad de su patrimonio escultórico a manos del imaginero y restaurador Enrique Gutiérrez Carrasquilla, que comenzó interviniendo a la Virgen de la Merced, de Sebastián Santos Rojas, que presentaba muy mal estado, suciedades y tenía bastante deteriorado el rostro.

El restaurador, junto al hermano mayor de Pasión, Javier Criado, presentaron ayer las últimas cuatro obras, que, concretamente, proceden de la Sacramental del Divino Salvador, con la que la Hermandad se fusionó en 1918.

Se trata de un Crucificado, de una escultura de San Francisco de Paula, un Nacimiento y una Santísima Trinidad.

El Crucificado de tamaño medio, anónimo del siglo XVIII, presentaba una policromía notablemente oscurecida e importantes grietas e incluso pérdida de dedos. La segunda de las imágenes citadas es una pequeña talla de San Francisco de Paula, también de autoría anónima, que se encontraba a los pies del antiguo retablo neoclásico del Cristo de la Humildad. Por su parte, el Nacimiento, de barro cocido y policromado, que ha figurado en varias ocasiones en exposiciones de tema belenístico, requería esta intervención debido a su fragilidad. Por último, Gutiérrez Carrasquilla ha recuperado una interesante talla de la Santísima Trinidad, realizada en madera dorada y estofada. Tanto el Misterio como la Santísima Trinidad están atribuidos a Cristóbal Ramos.

En total, después de que los hermanos de Pasión aprobaran, en marzo de 2009, la restauración de todo su patrimonio, por el taller-laboratorio de Gutiérrez Carrasquilla han pasado trece obras, que han recuperado sus valores plásticos y han sido puestas en valor.

A la Virgen de la Merced, que ha supuesto una de sus mayores satisfacciones, le siguieron la talla de San Juan, de Gabriel de Astorga; la Virgen del Voto, el Cristo de la Humildad y Paciencia, anónimo del siglo XVII; Nuestro Padre Jesús de los Afligidos o Cristo de las Ánimas, también del siglo XVII y gubiado por Gaspar Ginés; el Niño Jesús de Pasión, de Astorga, el Niño Jesús de la Sacramental, de autoría anónima y un crucificado, ambos del XVII, y el Cirineo de Sebastián Santos, a los que se unen las cuatro obras ayer presentadas.

En varios de los casos, la conservación de las tallas era muy deficiente, siendo especialmente preocupante el del Nazareno de los Afligidos, que se reveló como una excepcional obra de arte que permanecía olvidada en un retablo. A juicio de la propia Hermandad de Pasión este Cristo de las Ánimas es digno de ser titular de alguna corporación.

En cuanto a los crucificados, ambos de tamaño menor al natural, su restauración también ha supuesto una auténtica revalorización en el marco del conjunto del patrimonio de Pasión, de una gran importancia. Según el archivero, Manuel Álvarez Casado, actualmente se está elaborando un inventario de los bienes muebles de la Hermandad.

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