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La falta de uso de varios edificios atasca el futuro de la isla

La indefinición pesa sobre el futuro del pabellón de Hungría o del Siglo XV

La falta de uso de varios edificios atasca el futuro de la isla

M.D.A.

Veinte años después de la Expo no hay apenas suelo libre en la Cartuja, copada por empresas que decidieron apostar por implantarse en el parque tecnológico y por los centros universitarios, pero un simple paseo por ella deja ver que ha faltado empeño o decisión de las administraciones públicas para sacar más rentabilidad a este espacio privilegiado.

Es cierto que, tras no pocas denuncias de colectivos concienciados y la declaración como bien de interés cultural de algunos de ellos, se han rehabilitado pabellones emblemáticos, de los 20 que quedaron en pie tras la Expo, como el caso del Pabellón de Francia o el de la Unión Europea (que en breve será inaugurado como sede de Cartuja 93 ) o que algunos, como el pabellón de Finlandia tuvo suerte y fue usado casi desde el principio, pero hay pabellones temáticos , responsabilidad del Estado primero y, tras el acuerdo sobre la deuda histórica , de la Junta, cuya infrautilización es patente, así como edificios que en su día fueron sede de empresas a las que se llevó por delante la crisis y hasta nuevos inmuebles sin destino definido.

En el caso de los pabellones temáticos, el de la Navegación, el más visitado de la Expo, consiguió reabrir sus puertas en las navidades pasadas tras 20 años de idas y venidas; el del Futuro, una estructura imponente para el que se han barajado diversos usos —incluso el de hotel cuando estaba en manos de Isla Mágica —, sigue siendo el gran infrautilizado. Allí se celebran algunos eventos y la Junta ha anunciado que pronto se convertirá en la sede del Archivo General de Andalucía , pero no ocupará todo su espacio; para el resto sigue reclamándose como sede de un museo aeronáutico o el de la Biodivesidad que plantea la Fundación Naturalia.

Otro pabellón olvidado es el del Siglo XV , un edificio en principio efímero pero que ha llegado a nuestros días, recuerdan desde la Asociación Legado Expo Sevilla, porque durante años fue almacén de Agesa, la entidad gestora de los activos de la muestra. Lleva años cerrado y parte de su contenido, incluida la maquinaria del teatro, está en paradero desconocido. Legado Expo llama la atención igualmente sobre la situación del pabellón de Hungría, uno de los declarados bien de interés cultural por la Junta, y que tras ser sede durante un tiempo de una constructora que se vino abajo con la crisis, ha llegado a estar invadida por ocupas; su titularidad hoy no está clara. También siguen pendiente de reutilización el pabellón de la Cruzcampo y el de Puerto Rico , que tras ser cedido Correos esta entidad lo ha dejado sin uso.

A todos ellos hay que sumar edificios de nueva construcción a los que la crisis ha dejado sin salida, como el teatro Arteria Al-Andalus, propiedad de la SGAE y que esta entidad, envuelta en conflictos internos, pretende vender.

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