El vino español, sometido a los aranceles de Trump
«La posición del sector no pasa por intentar sustituir el mercado norteamericano por otros, sino intentar mantenerlo»
Se ha hablado mucho del impacto de los aranceles impuestos por el Gobierno de Trump al aceite de oliva español y a la aceituna de mesa. Pero otros productos también se encuentran bajo el mismo paraguas.
Todavía es pronto para cuantificar de forma precisa las pérdidas que están suponiendo a nuestro sector de vino, aunque ya están afectando a las negociaciones con los importadores. Lo que sí sabemos es que el mercado estadounidense es el segundo destino en valor para nuestro vino envasado. En la práctica no afecta a todas las zonas productoras, sino a aquellas con tradición exportadora de vinos tranquilos, de menos de catorce grados, que son una buena parte de nuestras denominaciones de origen.
El director de la Federación Española del Vino (FEV), José Luis Benítez, estimó la semana pasada en La Trilla, que en los últimos diez años las exportaciones a Estados Unidos han rondado los 400 millones de euros, alrededor del 10-15% de su valor total. Se trata, por tanto, de un mercado muy competitivo en el que ha costado mucho penetrar y en el que es difícil mantenerse, por lo que esta nueva situación, sin duda va a hacer un serio daño a parte de los bodegueros y exportadores. En todo caso la posición del sector no pasa por intentar sustituir el mercado norteamericano por otros, sino intentar mantenerlo, tal como reconoce la propia FEV.
Programas de promoción
Para tratar de compensar esta crisis de mercado, al menos en parte, Bruselas ha propuesto cambios en los programas nacionales de promoción del vino. Entre otras medidas, la Comisión ha planteado la posibilidad de modificar los mercados a los que se dirigen las campañas de promoción ya aprobadas, modificar dichos programas, aumentar la tasa de financiación de la UE, etc. Ahora lo más importante ahora es la celeridad, porque los procesos de discusión, aprobación, publicación y aplicación son lentos.