¿Semáforo verde para el aceite de oliva?
Parte de sector y de la Junta de Andalucía insisten en que, más allá de la exclusión del sistema de calificación, los aceite de oliva vírgenes deben ser etiquetados con la máxima categoría nutricional: la letra A (verde oscuro)
El sector del aceite de oliva continúa con su lucha contra el sistema de etiquetado Nustriscore. A pesar de que el Ministerio de Consumo comunicase la decisión de excluir este producto del semáforo nutricional europeo que se va a implementar en España este año, la idea parece no ser suficiente para ciertos colectivos, que piden que el «oro líquido» tenga la máxima calificación: el verde oscuro.
Desde un primer momento, este sistema suscitó una gran polémica en el sector oleícola, quienes denunciaron que esta catalogación no posicionaba bien al aceite de oliva y lo equipara al de otras grasas menos beneficiosas.
Sin embargo, la decisión de llevar a cabo su exclusión tampoco termina de convencer, ya que «crearía confusión en el consumidor puesto que generaría gran incertidumbre y sospecha el hecho de que el resto de los productos alimenticios llevaran su información nutricional, mientras los aceites de oliva carecerían de esa información», asegura la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO).
La única solución
Por todo ello, AEMO, junto con sus socios Mediterráneos de Recomed, exige que «los aceites de oliva vírgenes sean etiquetados con la máxima categoría: la letra A (verde oscuro)».
De no ser así, asegura, «la única salida que tiene España es no implantar Nutriscore hasta que los aceites de oliva no sean recalificados». No obstante, esto implicará «un trabajo duro por parte de la Aesan y todos los actores del sector», afirma.
Cabe recordar que se trata de un sistema de etiquetado que resume en una información gráfica, un semáforo, ciertos componentes nutricionales que permiten ver de una forma muy sencilla qué consumo es más saludable y cuál menos.
En este marco, la asociación ha destacado que en el resto de los países (donde se encuentra implantado este sistema de etiquetado frontal) seguirá apareciendo la letra C (amarillo) para los aceites de oliva, y «España exporta hasta dos de cada tres litros con la salud como el principal argumento, por lo que el daño será grave», denuncian desde AEMO.
Repercusión en otros países
Al respecto, recuerda que Nutriscore ya esta implantado en Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Suiza, Austria, Portugal o Eslovenia, países, muchos de ellos, grandes consumidores de aceites de oliva españoles.

En esa línea de trabajo, la asociación se alinea con organizaciones como la Sectorial Nacional de Aceite de Oliva Virgen, con Denominaciones de Origen, institutos de investigación como el Imibix, la Universidad de Córdoba o asociaciones de productores de calidad como QVExtra.
Estas organizaciones constatan a través de un «elaborado y firme informe, que certifica las indiscutibles evidencias científicas, los beneficios saludables del aceite de oliva virgen extra y virgen. Además, este documento esta refrendado por investigadores de la talla de Francisco Pérez Jiménez, José López Miranda o Ramón Estruch entre otros», concluye la asociación.
La Junta también pide una revisión de la categorización
De igual modo, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible considera «necesaria» una revisión del sistema que utiliza Nutriscore para la clasificación del aceite de oliva.
En este sentido, el organismo andaluz denuncia que la actual categorización contempla como parámetro principal el aporte calórico de los alimentos, sin tener en cuenta los beneficios del consumo de aceite de oliva.
Asimismo, a la petición de Agricultura se suma el respaldo de la Consejería de Salud y Familias, quien también demanda que el aceite de oliva se califique como producto A, el máximo nivel de la escala. Además, desde la Junta de Andalucía piden que también se modifiquen los criterios de clasificación de los productos derivados del cerdo ibérico, que se encuentran en una situación «similar», asegura la Junta.