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Betis

Del Sol, la leyenda

Muere con 86 años una figura clave en la historia del Betis y del fútbol internacional de los 50 y 60

El mundo del fútbol despide con cariño a Luis del Sol

Luis del Sol, en una de las presentaciones de temporada del Real Betis con el Benito Villamarín lleno ABC
Mateo González

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El Real Betis despidió ayer a una leyenda, a una de sus trece barras, a un mito. Luis del Sol Cascajares murió a los 86 años dejando tras de sí el recuerdo y el respeto unánime del mundo del fútbol, no sólo de los clubes por los que pasó (Real Betis, Real Madrid, Juventus, Roma y selección española), sino de sus rivales. Y el de todo el beticismo, que llora su marcha. «Estábamos en Jaén y cuando nos dirigíamos con el autobús para el campo, todos los béticos estaban tocándonos las palmas alrededor y no podía más y me levanté y digo: 'Muchachos, yo creo que no hace falta la táctica hoy, solamente con ver lo que tenéis ahí delante, detrás, a la derecha, izquierda, de frente, a esa cantidad de béticos animándolos no hace falta nada. Si tenemos que estar ya cambiándonos aquí en el autocar, locos por jugar'. Y me hicieron caso. Esto de tú marca a este, tú… Eso, no. Aquí no hace falta que te digan, sino que hay que morder, y echar espuma. Salió el equipo y se ganó y se ascendió. Pero me vengo a referir a los béticos, a los béticos que nos esperaban antes de entrar al campo para animarnos aplaudiéndonos. En fin, este es el Betis », así definía Del Sol en una entrevista publicada en ABC en abril de 2020 lo que el Betis significaba para él, toda una vida en el club que le recordó como «la mayor leyenda de nuestra historia».

Grande en su sencillez, honrado y muy directo en sus palabras, Del Sol fue el Rogelio, Gordillo, Cardeñosa, Esnaola o Joaquín de su tiempo, mucho más complejo que el de los demás, por lo que su figura tiene una dimensión especial. Una estrella que sacó al Betis de su desolación tras salir del pozo de Tercera y que devolvió el orgullo a una afición que se abrazó a su fútbol de entrega sin fin y carácter competitivo de principio a fin. Que lloró su marcha, que celebró su vuelta y que siempre admiró a un servidor leal de sus trece barras, como lo fueron otros referentes que siempre le acompañaron como Pedro Buenaventura y Antonio Picchi, con los que aparece en la imagen que abre este artículo, así como Manuel Simó, Antonio Quijano, Pepe Valera...

Luis del Sol, en su primera etapa como jugador del Betis

Nacido en Arcos de Jalón (Soria) en 1935, a los catorce días ya estaba en su barrio de San Jerónimo, en el Callejón del Horno, para ser bautizado en la Basílica de La Macarena. Hijo de maquinista de la Renfe, quedó huérfano de padre a los dos años y su madre se hizo cargo de Luis y sus siete hermanos. Él era el benjamín de la familia y desde pronto destacó con el balón en los pies en el Alegría con sus amigos. El Sevilla le hizo pruebas y quiso incorporarlo pero no lo aceptó. Trabajó de ajustador mecánico en la Industria Subsidiaria de Aviación, ahora FASA Renault, y compaginaba su pasión futbolística con el empleo. Pepe Valera y Antonio Quijano le convencieron para que con catorce años jugara con el amateur del Betis e incluso el autobús del equipo paró en San Jerónimo para recogerle. Jugó tan bien que le insistieron para que firmara su contrato en la calle Mateos Gago, como se refleja en la biografía «Luis del Sol Cascajares. La leyenda de siete pulmones», de Ricardo Hurtado Simó.

Luis del Sol, con 18 años, juega uno de sus primeros partidos como profesional en el Real Betis, en Segunda División. Del Sol, abajo, segundo por la izquierda

Jugó cedido en el Utrera antes de dar el salto al Betis en Segunda, recién salido del túnel de Tercera. Era 1954 y firmó su primer contrato como profesional con 18 años, con el coriano Manuel Ruiz de presidente. Debutó con el Badajoz el 17 de octubre de ese año, con Francisco Gómez, integrante del equipo campeón de Liga del 35, como entrenador. Hizo un doblete contra el Tetuán y se quedó con la camiseta de titular. A partir de ahí le empezaron a llamar «El gordito del Empalme» . Los béticos iban volviendo al Stadium de la Exposición atraídos por ese chico que encandilaba a todos con el 11 a la espalda y una finta que causaba pavor en los rivales. Una situación anecdótica fue el partido ante el Extremadura en la 57-58 en la que tras fallar una ocasión, Del Sol se colgó del larguero y lo acabó partiendo por la mitad. El duelo finalizó con 6-1 a favor del Betis.

Luis del Sol falla una ocasión clara, se cuelga del larguero y lo rompe en un Real Betis 6-Extremadura 1. Del Sol se encuentra mirando cómo los empleados del club intentan arreglarlo

Ascendió a Primera con Antonio Barrios como entrenador y ya Del Sol como figura. Fue la luz en verdiblanco tras una etapa tan negra y creció y creció su leyenda como futbolista inconmensurable. Fue protagonista en el reencuentro con el Sevilla en la inauguración oficial del Sánchez-Pizjuán al anotar el 0-1 a los dos minutos con un disparo potentísimo aquel 21 de septiembre de 1958. El partido acabó 2-4 y dejó para el recuerdo la imagen icónica del abrazo con Juan Arza .

El abrazo de Del Sol y Arza ante Zariquiegui, colegiado del encuentro, antes del Sevilla - Betis del 21 de septiembre de 1958

Del Sol jugaba con libertad por el centro del campo. Su capacidad física era incuestionable y dominaba ambas piernas. Volvía locos a los defensas porque no tenía una posición fija aunque empezó de extremo izquierdo, luego pasó al centro y en otros equipos se desenvolvía más como interior, pero siempre con un despliegue sin igual. Inseparable con Portu en sus inicios. El Real Madrid se fijó en él y Benito Villamarín decidió traspasarle por sorpresa en una operación cifrada en nueve millones (seis más los derechos de Llorens, Pallarés y Martín Esperanza y un amistoso) para paliar las maltrechas arcas béticas, lo que supuso una fuerte marejada entre la opinión verdiblanca.

Luis del Sol, en un partido con la selección española

En Concha Espina le esperaba su admirado Alfredo Di Stéfano , que siempre dejaba una silla libre en su mesa para Del Sol cuando coincidían en la selección española, con la que jugó 16 partidos, disputó los Mundiales de 1962 y 1966 y ganó la Eurocopa del 64 , aunque no participó en su fase final por desacuerdo con Villalonga. «Gracias al Betis me hice famoso en España y al Real Madrid, en Europa», decía. Del Sol había sido, en el Betis, el primer futbolista de Segunda que era convocado para el equipo nacional, que en aquella ocasión conformó una citación B.

Del Sol celebra con Puskas un gol con el Real Madrid

Llegó al Madrid para ganar la Copa de Europa de 1960 con el 7-3 al Eintracht en Hampden Park. Ganó además dos ligas, una Copa del Generalísimo y la Intercontinental en dos temporadas junto a Di Stéfano, Gento o Puskas para marcharse a la Juventus ocho campañas a cambio de 22 millones de pesetas. En Italia un periodista le bautizó como Sette Pulmoni por su enorme despliegue físico, ya que dividió el campo en siete zonas y en todas se movía Del Sol con frecuencia destacada. Jugó en Turín 294 partidos y marcó 29 goles, es considerado una gran leyenda en la Vecchia Signora . Forjó una gran amistad con Leoncini y Omar Sívori.

Combin, Sívori y Del Sol, en la Juventus

Dos años estuvo en la Roma , donde portó el brazalete de capitán, con Helenio Herrera tras salir de la Juve y volvió al Betis a retirarse en 1972 con un desgraciado descenso que no pudo evitar con una plantilla con poca experiencia a su alrededor.

Flanqueado por José León y José Núñez Naranjo, Del Sol firma su contrato en su regreso al Betis en 1972 Serrano

Entró en la secretaría técnica verdiblanca y dirigió su cantera como leal servidor al club de su vida. Se hizo cargo del primer equipo como entrenador en 1986 sustituyendo a Carriega y, tras el Domingo de Romo, dejó al equipo en buen lugar. Dirigió también en la 86-87, el año del play off , pero dio un paso al lado porque su vocación no era ser entrenador.

Del Sol, en su primera etapa de entrenador, junto a otro mito del Betis: Rogelio

Volvió como solución de urgencia en la 2000-01 en lugar de Fernando Vázquez y logró el ascenso en Jaén , pero con la garantía de que no iba a seguir en el banquillo sucediera lo que sucediera. Una tarde en la ciudad deportiva tuvo que dar un puñetazo en la mesa y pedir respeto como que se llamaba «Luis del Sol. Cascajares, por parte de madre». Cuando acabó su tarea se apartó del primer equipo. Humilde y directo, le gustaba pasar tiempo con su familia, disfrutaba de las vacaciones en Punta Umbría y cortó sus aparicionse públicas cuando tuvo más problemas de salud. Ahora el mundo del fútbol le dice adiós. El Betis bautizó la ciudad deportiva con su nombre en 2010 y ahora llora su pérdida como una de las grandes leyendas de su historia. Una figura irrepetible.

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