Antonio Banderas durante su discurso - FOTO: Juan Flores / VÍDEO: ATLAS
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Un día de banderas

El actor ha sido el protagonista de la jornada en la que los consejeros comunistas, que acudieron a la manifestación, se han cambiado de ropa en el Teatro de la Maestranza

Mercedes benítez
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Pese a la lluvia, que ha aguado el horizonte y las manifestaciones callejeras, la jornada ha sido de banderas. Las institucionales, las de Andalucía y España en el Teatro de la Maestranza, las de los sindicatos por las calles y hasta alguna republicana que se vio por las calles de Sevilla. Pero el Banderas mas buscado y el más escuchado ha sido Antonio, el actor malagueño que, desde el primer momento, ha sido el protagonista indiscutible del acto eclipsando incluso al presidente de la Junta, José Antonio Griñán, y a todo su Gobierno.

Y eso que los consejeros y consejeras se han esmerado en arreglarse. Algunos, que han hecho doblete y han participado primero en las manifestaciones, han utilizado el Teatro de la Maestranza a modo de vestuario y se han cambiado allí de ropa. No se viste uno igual para sujetar una pancarta que para asistir a la entrega de medallas de Andalucía. Es el caso de los consejeros comunistas Diego Valderas, Rafael Rodríguez y Elena Cortés. Para lo dos primeros ha sido más fácil. llevaban la corbata en el coche y solo han tenido que ponérsela. Lo de Cortés ha sido más sofisticado. Para la manifestación eligió vaqueros y botas de agua. Pero, al llegar al teatro se cambió esa indumentaria por un pantalón blanco y una chaqueta negra. Así quedaba mejor.

En cuanto al resto de consejeras, María Jesús Montero optó por el tono granate, Mar Moreno por el verde, Susana Díaz por el blanco y negro y Carmen Martínez Aguayo (que andaba por los pasillos hablando del FLA) por el negro acompañado de su inseparable collar. Todos ellos de corbata y sin nada que resaltar.

El Teatro de la Maestranza se ha llenado de caras conocidas a las que este año se han sumado los populares. Desde el presidente del PP-A. Juan Ignacio Zoido, al secretario general. José Luis Sanz, el portavoz Carlos Rojas o algunos diputados. No han faltado al acto otras caras que no se lo pierden un año. Desde el torero Curro Romero y su mujer Carmen Tello, a Los del Río o Jesús Quintero.

En cualquier caso el más deseado ha sido Antonio Banderas con un emocionado y sentido discurso que empezó en tono demasiado profundo para luego recurrir a las anécdotas y las bromas. «Las mujeres andaluzas son de armas tomar», proclamó o cuando le pidió al cineasta Alberto Rodríguez que le llamara para una película. El actor, que no ha perdido su atractivo pese a que ya se le notan los años y está delgadísimo, ha demostrado su desparpajo no solo en el discurso oficial (que preparó en el avión) sino en la rueda de prensa posterior.

«Me han metido en una pelea con la alcaldesa de Marbella en la que no estuve» ha dicho esquivando una pregunta sobre su casa de Málaga. Y ha demostrado su compromiso con Andalucía asegurando que nunca va a hablar mal de su tierra no sea que luego llegue la revista Time y lo saque. Y también lo ha dejado claro: «Meterme debajo de los tronos es para mí como un chute». Con esas declaraciones y esa simpatía es normal que el aburrido discurso de Griñán haya pasado prácticamente desapercibido en el día de Banderas.