Mercedes Alaya, a su llegada a los juzgados sevillanos el pasado martes, tras seis meses de baja
Mercedes Alaya, a su llegada a los juzgados sevillanos el pasado martes, tras seis meses de baja - rocío ruz
caso ERE

Llegó Alaya y mandó parar

Nada más volver, la juez paraliza la instrucción y la investigación de las prejubilaciones trucadas hasta ponerse al día

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El retorno de Mercedes Alaya se esperaba en el juzgado de instrucción número seis de Sevilla con ansiedad. Todos daban por hecho que la vuelta de la instructora del sumario de los ERE fraudulentos en la Junta de Andalucía llevaría pareja una reactivación inmediata del caso que llevaba meses casi paralizado.

Pero no contaban con un pequeño detalle: a la juez le gusta hacer las cosas a su manera y no permite que nadie, ni siquiera otro magistrado por mucho que haya sido nombrado expresamente por el TSJA o que su propio presidente Lorenzo del Río le haya metido prisa, se inmiscuya en su trabajo.

Por eso, de poco o nada ha servido que el juzgado haya contado durante este tiempo con al menos tres magistrados de apoyo. Primero estuvo el juez Iván Escalera y, desde hace varias semanas, hay dos jueces sustitutos: Ana Rosa Curra y Rogelio Reyes. Pero el retorno de Alaya lo ha cambiado todo y vuelve a ponerlo todo patas arriba.

«Yo soy la titular», le espetó a alguien que le preguntó hace un par de días si el reparto de las causas iba a seguir como se había establecido de manera que Curra se quedaba con los ERE y Reyes con la causa de las cuentas del Real Betis Balompié. Por si acaso alguien tenía dudas de quien lleva el timón en el juzgado de instrucción número seis de Sevilla. Ni Curra ni Reyes. Será Mercedes Alaya la que asuma el mando.

Parte de cero

Y eso supone que, a falta de que hoy mismo Alaya se reúna con los dos jueces de adscripción territorial, ella piensa asumir todo el trabajo. Al menos las macrocausas. Sin embargo esa asunción por parte de Alaya del sumario de los ERE no supone un punto y seguido en lo hecho estos meses, primero por Iván Escalera y luego por Curra. No. Alaya parte de cero y eso supone que algunas de las pesquisas realizadas hasta ahora no le sirven.

De hecho, según ha podido saber ABC, en los próximos días se iban a acometer pasos importantes en la investigación policial que han quedado paralizados porque la juez quiere estudiarse todo lo que se ha hecho en estos seis meses y llevar las riendas a su manera. Algo que confirma su indomable carácter y también que no se fía ni de su sombra. Si acaso de la funcionaria que es su mano derecha y con la que hablaba, aún estando de baja, muy a menudo.

Así las cosas, hubo un punto de inflexión con la llegada hace semanas al juzgado de Curra. Y es que, mientras que cuando estaba Iván Escalera al frente, existía alguna comunicación entre él y Alaya ya que el sustituto le consultaba algunos temas, como hizo cuando tuvo que decretar el secreto del sumario tras una petición de la Guardia Civil. Pero con Ana Rosa Curra no ha habido comunicación alguna.

Este distanciamiento seguramente porque la magistrada sustituta también tenía, como Alaya, un fuerte carácter. O quizás porque, según cuentan quienes la conocen arrastran algunas diferencias de antaño y nunca ha existido «feeling» entre ellas. «Yo no voy a instruir al dictado de ningún juez», cuentan que dijo Curra cuando el TSJA le encomendó que se hiciera cargo del caso y lo activara para evitar que prescribieran algunos delitos.