Alaya, un viaje procesal de cuatro días y cinco noches
La juez Mercedes Alaya se monta en un taxi para marcharse - kako rangel
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Alaya, un viaje procesal de cuatro días y cinco noches

Ese es el tiempo que ha bastado a la juez para reactivar los ERE con una maratón de detenciones y declaraciones

Mercedes benítez
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No hay duda de que Mercedes Alaya ha venido con las pilas cargadas tras su baja. Más que repuesta, a juzgar por la operación de esta semana, podría decirse que viene como una moto. De hecho la juez ha tenido esta semana un horario casi frenético. Ha dictado ordenes de registro, detenciones y citaciones. Ha interrogado a una veintena de imputados, ha redactado siete autos de prisión, otros de libertad ... Y todo en cuatro días y cinco noches, justo desde la madrugada del miércoles hasta ayer a las cuatro de la tarde.

Y es que aunque la operación no se hiciera pública hasta el miércoles, la juez se pasó el martes ordenando diligencias. Tuvo que dictar al grupo de la Unidad Central de Operaciones de la Guardia Civil que investiga el caso (que aterrizó en Sevilla el lunes y fue visto entrando en el despacho de la magistrada) las pertinentes órdenes para registros, detenciones y citacioness. Con todo salió de su despacho a las cinco de la mañana. Y ese no sería el único día que trasnocharía en las dependencias del Prado de San Sebastián.

El miércoles llegó a las once aunque no empezó hasta pasadas las dos de la tarde el maratón. Comenzó con Guerrero, que se pasó el día en los juzgados sin perder el humor pese a que le esperaba la cárcel, y luego tardó varias horas en redactar el auto de prisión. Un detallado escrito en el que ponía de manifiesto como el panorama ha cambiado con un sistema «perfectamente establecido» en el que la concesión de ayudas era un negocio. No paró para comer ni salió del juzgado. Cerca de las diez de la noche y tras tomar un café en la máquina, comenzaba otro interrogatorio, el del directivo de Vitalia, Jesús Bordallo, que quedaba libre. Le daban las dos de la madrugada.

Y si el miércoles tuvo jornada apretada, la del jueves no le anduvo a la zaga. También llegó sobre las 11 con minifalda y tacones aunque no empezara los interrogatorios hasta las 12.30. Como a ella le gusta, sin prisas, bombardeó a preguntas al exdirectivo de Vitalia, AntonioAlbarracín, y solo paró dos horas para comer. Alas seis siguió y terminó trece horas después, a las 6.50 del viernes, enviando a otros dos prisión.

Pero batió récords la jornada del viernes al sábado. Entró a las cuatro de la tarde y salió ayer a la misma hora enviando a prisión a otros cuatro. Durante ese tiempo y, pese a que en un momento admitió estar bloqueada, no paró. Sin importarle que uno de los fiscales se fuera agotado, que a su funcionaria de cabecera le diera un mareo o que los letrados de Barcelona perdieran el avión. Alaya siguió y, con las gafas que ahora usa, acabó el trabajo que empezó el martes. Hoy descansa pero mañana, Lunes Santo, sigue. ¡Ojo! Empieza a las seis de la tarde.