El narco no quiere «bajar al moro»
Plantación de marihuana en Marruecos - luis de vega
málaga

El narco no quiere «bajar al moro»

La Policía detecta, por primera vez, que los traficantes comienzan a producir hachís autóctono

p. d. a.
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Chauen ya no es la meta. Los traficantes españoles están comenzando a implantar las artesanales técnicas de procesamiento de las plantas de marihuana que se aplican en el Valle del Rif marroquí para obtener su propio polen de hachís, reducir costes y ampliar su margen de beneficios. Un cambio de estrategia que se ha detectado en una reciente operación policial llevada a cabo en la Axarquía malagueña y que tiene desconcertados a los agentes antidroga. Un nuevo contexto en el que se enmarca el notable incremento de plantaciones de cannabis en la comunidad.

Fuentes policiales consultadas por este periódico señalaron que los «narcos» asentados en el país que operan en el litoral «están intentando "limpiarse" al suministrador marroquí» realizando en territorio nacional todas las fases de producción. Esto implica contar con gente que sepa varear la marihuana para que desprenda el polen que prensado se convierte en hachís. Para ello se introduce la planta en unas bolsas, o se enrolla en un plástico sin fisuras, y se golpea con cadencia con palos delgados y alargados.

Menos riesgos

Este nuevo concepto del negocio incrementa notablemente los márgenes de beneficio y elimina el riesgo que supone cruzar el Estrecho. «Como consigan extender esta idea, van a acaparar el mercado hacia el resto de Europa», señalaron las fuentes consultadas, que explicaron que recientemente realizaron una operación en la zona de la Axarquía de Málaga contra una red que aplicaba este «modus operandi».

Disponían de un suministro regular de plantas de cannabis procedente de cultivos intensivos y contaban con personas que las vareaban para obtener el polen. Incluso se intervino una prensa con la que se hacían los bloques de hachís.

El hecho de que en la comunidad se estén extendiendo las plantaciones de marihuana, como demuestran las operaciones semanales que llevan a cabo las fuerzas de seguridad, favorece la implantación del nuevo concepto de producción de los narcos. La materia prima, en el caso de que no proceda del autocultivo, se puede conseguir con cierta facilidad, y su coste será siempre inferior que adquirir el hachís manufacturado en Marruecos.

Márgenes de beneficio

Las fuentes policiales anteriormente mencionadas también hicieron hincapié en que el traficante puede aumentar su margen de beneficios «cortando» –mezclando– el hachís «puro» para incrementar la producción.

Los grupos organizados están llevando la siembra de cannabis a una escala industrial con la aplicación de técnicas de cultivo hidropónico que pueden llegar a arrojar hasta tres cosechas al año, cuando tradicionalmente ha sido una. La investigación y los recursos con los que cuentan estos clanes han posibilitado la creación de plantas «más pequeñas» –no llegan al medio metro– y que «padecen menos enfermedades».

«Me quedaría corto si dijese que el tráfico de marihuana se ha multiplicado por dos», señaló un investigador consultados, que vincula parte de este crecimiento a la «menor crítica social» que tiene con respecto a otros estupefacientes.