Manuel Pastrana
Manuel Pastrana - juan flores
irregularidades contables

UGT burló al Banco de España con 16 cheques de 2.900 euros en un día

La empresa de formación qeu abonó los cheques admite que «pagaba comisiones» a la central andaluza por acuerdo verbal

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Los dirigentes de UGT-A no sólo engañaron a la Junta de Andalucía endosándole facturas falsas para justificar ayudas. El propio Banco de España pudo sufrir también los efectos de la contabilidad en la sombra instalada durante años en el sindicato en la etapa de Manuel Pastrana (1998-2013). Para difuminar las entregas de dinero de los proveedores con los que gastaba las subvenciones, la organización andaluza se benefició de la práctica financiera conocida como «pitufeo», dividir los ingresos en cuantías inferiores a los 3.000 euros. A partir de esa cifra, el Banco de España recibe un reporte automático con los datos de la transacción para combatir el blanqueo de capitales.

El día 30 de enero de 2008 una de las cuentas que UGT-A posee en un banco registró ingresos por una suma de 46.400 euros procedentes de Karonte Nuevos Desarrollos (KND) SL. Los abonó a través 16 cheques bancarios con una cantidad idéntica, de 2.900 euros cada uno. Esta empresa radicada en Jaén, a la que encargaba la edición de material didáctico para sus cursos de formación y guías de prevención de riesgos laborales, hizo los 16 ingresos el mismo día en una sucursal de la capital sevillana situada a escasa distancia de la sede regional del sindicato. ABC tiene en su poder los 16 justificantes de los abonos (sellados por el banco, quizás por error, un día antes de la fecha de entrega, el 29 de enero de 2008). En los documentos de la entidad no se especifica el concepto de los misteriosos abonos a una cuenta de la que es titular UGT-A.

Hasta enero de 2010, los bancos y cajas tenían la obligación de comunicar a Hacienda las operaciones superiores a los 3.000 euros realizadas con cheques, que podrían ser consideradas de «riesgo de fraude fiscal». UGT Andalucía recibió pagos justo por debajo del máximo permitido.

¿Por qué utilizó una práctica que le permitía escapar a la lupa de los inspectores de Hacienda? El gerente de la KND, Miguel Ángel González, no supo aclararlo a preguntas de ABC. El empresario no precisó a qué obedecían los ingresos y el porqué de su fraccionamiento. «De eso hace muchos tiempo, pero no caigo en la cuenta ahora», se justificó. Pudo deberse, explicó, a «la devolución de un proyecto que no llegó a realizarse», pero tampoco descartó que se tratara de comisiones.

El administrador de Karonte admitió que «pagamos comisiones o rápeles a UGT-A que liquidábamos trimestralmente y luego las regulábamos manualmente al final de año». Relató que llegó a un «acuerdo comercial verbal» con la central ugetista para devolverle, a través de los rápeles, un porcentaje de las facturas que el sindicato presentaba ante la Administración.