La duquesa de Medina Sidonia (segunda a la derecha) durante la marcha a Madrid desde Palomares
La duquesa de Medina Sidonia (segunda a la derecha) durante la marcha a Madrid desde Palomares - abc

La duquesa que ingresó en prisión tras desafiar al régimen de Franco

Luisa Isabel Álvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonia, fue encarcelada hace 45 años por organizar una «manifestación ilegal no pacífica» en Palomares (Almería)

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Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura (Estoril, 1936 - Sanlúcar de Barrameda, 2008), duquesa de Medina Sidonia, ingresó en prisión el 27 de marzo de 1969 acusada de organizar una «manifestación ilegal no pacífica» durante el primer aniversario del accidente nuclear en Palomares (Almería). La noticia de su condena –a un año de prisión y el pago de diez mil de las antiguas pesetas– ya resultó impactante en la sociedad del momento, pero aún más si cabe su ingreso en prisión. Y es que, ¿quién podía imaginar que una aristócrata –tres veces Grande de España– se atreviera a desafiar al régimen de Francisco Franco?

Habría que retroceder hasta el 17 de enero de 1967, cuando se cumplía un año del accidente nuclear de las Fuerzas Armadas Aéreas de los Estados Unidos –cuando cayeron dos aviones que transportaban cuatro bombas nucleares–, que afectó principalmente a los municipios almerienses de Palomares y Villaricos. Y aunque días antes la embajada norteamericana y el Gobierno de Franco se habían apresurado a desmentir la radiación en personas y producciones agrícolas –pese a las 600 reclamaciones que se interpusieron por daños y perjuicios, comprobándose posteriormente el alto índice de plutonio en el organismo del 29 por ciento de la población de Palomares–, esto no evitó que más de mil personas se unieran a lo que se llamó «marcha sobre Madrid» de los damnificados por el suceso.

«A las 10.22 horas del 17 de enero la duquesa dio orden de marcha»

Ese día la duquesa de Medina Sidonia acompañó a una comisión de vecinos de Palomares y Villaricos a visitar a una treintena de afectados por el accidente e instó al vecindario –según narran las crónicas de ABC– a concentrarse para despedir al autobús que habría de llevar a Madrid a los 40 comisionados con objeto de realizar las oportunas gestiones ante las autoridades españolas y estadounidenses. A las 10.22 horas de ese martes 17 de enero, justo cuando se produjo el accidente, la duquesa «dio orden» de marcha. La Guardia Civil la invitó entonces a detenerse y disolver la concentración, a lo que le contestó: «Estamos dentro de la legalidad. Nuestra acción no obedece a motivos políticos. Esta gente de Palomares y Villaricos pide tan sólo justicia y está conmigo. No les puedo dejar».

Tras varios intentos para que la duquesa frenara la marcha, los agentes actuaron contra ella y otros dos vecinos, deteniéndolos y conduciéndolos al cuartelillo de la Benemérita. Tras ser puesta a disposición del extinto Juzgado de Orden Público, el juez ordenó que se trasladase a la capital para ingresar en prisión. Una misión harto complicada para la Guardia Civil, pues los vecinos «atrincheraron» las salidas del pueblo para evitar que se llevasen a la duquesa. Fue ella misma la que tuvo que calmar los ánimos para que el vecindario dejase pasar a los coches que la trasladaban a Almería. El juez dictó entonces un auto de procesamiento contra Isabel –como era conocida en sus círculos más cercanos– por presunto delito de «manifestación no pacífica». A los tres días, la duquesa abandonó la prisión provisional a la espera de comparecer ante el Tribunal de Orden Público.

«Está motivando una gran expectación el juicio oral que se celebra mañana ante el Tribunal de Orden Público, en el que comparece la duquesa de Medina Sidonia», informaba ABC el 17 de octubre de 1967. El fiscal del Ministerio Público pedía para la acusada la condena de un año de prisión y el pago de diez mil pesetas como multa. El juez atendió a la petición de la Fiscalía y condenó a la duquesa, por cometer el delito de organizar una «manifestación ilegal no pacífica» en Palomares, «una figura delictiva tipificada en los artículos 166-1/0, 167 y 168 del entonces Código Penal». Al conocerse la sentencia, la defensa de la duquesa recurrió ante el Tribunal Supremo.

Con la novela «La huelga», la duquesa volvió a desafiar a Franco

Y mientras el Supremo confirmaba o no la sentencia por la concentración en Palomares, la duquesa de Medina Sidonia fue llamada de nuevo ante el Tribunal de Orden Público a raíz de una denuncia del Tribunal Militar tras la publicación de su libro «La huelga». En esta ocasión, fue acusada de un delito de injurias a la autoridad. El 25 de septiembre de 1968 volvía a comparecer ante Orden Público. Por este supuesto delito, la Fiscalía pedía para ella una pena de tres meses de arresto mayor y 25.000 pesetas de multa. En esta novela, Luisa Isabel Álvarez de Toledo habla de los conflictos permanentes de los obreros agrícolas andaluces –en concreto de los sulfatadores del vino en Sanlúcar de Barrameda– y las diferencias entre las distintas clases sociales. Durante el juicio, expuso que «no había tenido intención de injuriar ni ofender a ningún estamento, creando unos personajes sin ninguna base».

Tres meses después de este segundo juicio, el 28 de diciembre, el Supremo se pronunció a favor de la condena que le había impuesto a la duquesa de Medina Sidonia el Tribunal de Orden Público, por lo que en breve tenía que entrar en prisión para cumplir el año de condena. El 27 de marzo de 1969 ingresaba en la cárcel de mujeres de las Ventas –aunque posteriormente fue trasladada a la prisión de mujeres de Alcalá de Henares–. No obstante, la duquesa no llegaría a cumplir la totalidad de la pena; y el 26 de noviembre de ese mismo año fue puesta en liberta, según las crónicas de ABC, tras «verse beneficiada de la redención de penas al haberse considerado como trabajo intelectual la preparación de un libro sobre el siglo XVIII».

La «Duquesa Roja», en busca y captura

Aunque la duquesa de Medina Sidonia abandonó la prisión madrileña, todavía le quedaba otra causa pendiente: la que la acusaba de injurias contra la autoridad por la publicación de la novela «La huelga». La Sección Primera de la Audiencia de Madrid, raramente, la absuelve «al quedar probado que doña Luisa Isabel publicó la novela basándose en un tema imaginario para hablar de los conflictos entre obreros y patronos». Sin embargo, el Ministerio Fiscal pide el 15 de abril de 1970 ante el Tribunal Supremo –tras interponer un recurso a la sentencia absolutoria de la Audiencia de Madrid– que dicha sentencia sea anulada, manteniendo la condena de tres meses de arresto mayor y el pago de 25.000 pesetas.

El Supremo dio la razón al Ministerio Fiscal, pero para entonces, la duquesa de Medina Sidonia ya se había exiliado en Francia. El 12 de febrero de 1972, el Boletín Oficial del Estado publicó una requisitoria contra doña Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, procesada por injurias al Gobierno y que, de no comparecer ante el Juzgado de Orden Público de Madrid, sería declarada «rebelde» procediendo a su busca y captura. Casi un año después de la muerte del dictador Francisco Franco, la duquesa abandonó el exilio y se presentó de nuevo ante el Tribunal de Orden Público de Madrid. Tras acogerse al decreto-ley de amnistía, fue puesta en libertad. A la salida de los juzgados afirmaba: «Pienso vivir en España, seguramente en Sanlúcar de Barrameda, donde tengo mi casa». La lucha de Luisa Isabel en favor de la clase obrera bien le valió el sobrenombre de la «Duquesa Roja».