Susana Díaz echa tierra con una pala en un árbol del Parlamento andaluz
Susana Díaz echa tierra con una pala en un árbol del Parlamento andaluz - EFE/ Raúl Caro

Las tareas pendiente de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz

Tras descartarse para suceder a Rubalcaba, la presidenta deberá centrarse en la Junta con la vista puesta en las municipales

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El futuro inmediato de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, pasa más por el Palacio de San Telmo que por la madrileña calle Ferraz, donde está la sede del PSOE federal. Su descarte en la carrera para suceder a Alfredo Pérez Rubalcaba para, según sus palabras, «centrarse en Andalucía», supone un cambio en la agenda prevista para salvar al partido que ha representado en España a la socialdemocracia desde la transición, algo que le reclamaban la mayoría de barones territoriales.

Al no darse las condiciones para su marcha ahora a Madrid, que pasaban por un congreso de unidad como el que protagonizó hace algo menos de un año para liderar el PSOE andaluz, Díaz vuelve a su agenda regional con la clara tarea de consolidar la reciente victoria de las europeas, la primera en cinco años, en las municipales de 2015 y, de esta forma, seguir siendo la «columna vertebral» del partido en España. Uno de cada cuatro votos en las europeas de los socialistas venía de Andalucía y mientras el partido quedó tras el PP en casi todo el país, en la región le sacó más de nueve puntos.

Ese capital lo deberá cuidar la presidenta para ganar en las autonómicas previstas para 2016, si no media un adelanto que muy pocos socialistas descartan, para, entonces, volver a intentar el salto a Ferraz. El aval de las urnas en las andaluzas se revela fundamental para aspirar en el futuro a liderar el PSOE y debe seguir ganándoselo en las municipales.

Capitales y provincias clave

Las perspectivas son, en principio, buenas. El PSOE ha crecido en tres provincias claves para mantener la mayoría en Andalucía –Sevilla, Jaén y Huelva—, mientras que ha ganado en feudos populares: algunas localidades de costa y capitales como Sevilla, Málaga y Huelva, que llevan, estas dos últimas, años en manos del PP. Cierto que el voto urbano sigue siendo una asignatura pendiente para el PSOE, que deberá redoblar esfuerzos, así como para evitar fugas de votos a fuerzas emergentes como Podemos.

Díaz, sin embargo, no cree que el crecimiento del PSOE venga por la izquierda, sino por el centro, por lo que mantendrá el discurso socialista heredero de González y Manuel Chaves, que supone el acatamiento de la Constitución –ha sido muy clara su posición en la sucesión del Rey- y defensa de la unidad de España. Por ello, seguirá firmando acuerdos con las empresas del Ibex 35 y entrando en el debate político nacional, conocedora, en ambos casos, de que es uno de los principales referentes del PSOE. Además, confía en que comiencen a verse en los próximos meses señales de recuperación económica y lograr bajar del millón de parados a la vuelta del verano. Sí marcará diferencias con el PP en la necesidad de reformar la Carta Magna, pensando en Cataluña, poniendo el acento en los derechos sociales y manteniendo su política de confrontación con el Gobierno de Rajoy..

Esa postura firme le puede generar tensiones con su socio de Gobierno, especialmente, ahora que comenzarán a velar armas para las municipales e IU tendrá necesidad de diferenciarse por la izquierda y, de paso, hacer frente a Podemos. Esta misma semana su socio llevó un incómodo debate para el PSOE reclamando un referéndum sobre la república, que este tuvo que rechazar junto al PP.

Además, IU sigue reclamando un mayor impulso legislativo al Gobierno andaluz, en vista de que ha tardado más de dos años en aprobar, con la de transparencia la pasada semana, la primera de las 28 leyes recogidas en el pacto. También aprieta en temas sensibles para el PSOE, como echar directivos del sector público –donde siempre ha sobrevolado la sombra del enchufismo- , o suavizar los requisitos para crear comisiones de investigación en el Parlamento, cuando aún está reciente el estallido del escándalo de los fondos de formación y hay varios casos en sede judicial que afectan a la Junta, como los ERE o Invercaria.

Esperar al ganador

La presidenta, en consecuencia, deberá hilar fino con IU y evitar fricciones, con la dificultad de que su relación con el coordinador general, Antonio Maíllo, no es fluida, o no tanto como la que tiene con el vicepresidente Diego Valderas. A lo que se debe añadir el precedente de la crisis de Gobierno que se originó por el realojo de los okupas de la corrala Utopía.

En cambio, en el plano orgánico, Díaz tiene el partido cohesionado y sin rastro de sector crítico. La voz del PSOE-A no se oirá para apoyar oficialmente a ningún candidato a la sucesión y evitar así el error que cometió José Antonio Griñán cuando se posicionó en favor de Carme Chacón. Se da por seguro, además, que la militancia estará más por avalar a Pedro Sánchez, porque es el rival de Eduardo Madina, quien maniobró junto con el aún secretario general, para obstaculizar el camino a la presidenta.

Pero el PSOE andaluz será determinante en el futuro del partido, por cuanto, tal como adelantó el portavoz parlamentario, Mario Jiménez, una ejecutiva federal «no se puede concebir sin una presencia importante» de él, por lo que se aspira a lo máximo en la nueva dirección. Con ello, Andalucía reclama su cuota de poder, pero también señala que ese es el camino para que el congreso, a diferencia de lo que sucedió en 2012 en Sevilla, no se cierre en falso y haya estabilidad. Quien quiera liderar el PSOE tendrá que tener muy presente ahora y en los próximos meses a la federación más numerosa y a la dirigente socialista con mayor poder institucional de España.