Manuel Chaves y José Antonio Griñán
Manuel Chaves y José Antonio Griñán - abc
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El Supremo sigue aplazando la declaración de Chaves y Griñán

El Alto Tribunal ha pospuesto cuatro veces el interrogatorio de los expresidentes y obliga a ejercer juntos la acusación al PP, Pro Justicia Siglo XXI y Manos Limpias

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El Tribunal Supremo (TS) no ha movido aún ficha desde que el pasado noviembre abrió una causa contra los ex presidentes de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán y los exconsejeros José Antonio Viera, Gaspar Zarrías y Mar Moreno por el caso ERE. Hasta ahora se ha limitado a designar como instructor a Jorge Alberto Barreiro y decidir que la parte del procedimiento que no afecta a los aforados siga instruyéndose en el juzgado de Mercedes Alaya. Además ha admitido la personación de varias defensas.

Ayer el TS anunciaba que acepta como acusación popular a Manos Limpias, la Asociación Pro Justicia y al PP. Sin embargo, con el argumento de evitar dilaciones y retrasos, decidía que los tres ejerzan juntos la acusación bajo la dirección de Manos Limpias. «Tienen posiciones e intereses similares», se justificaba.

Pero el Supremo sigue aplazando entrar en el meollo de la cuestión:la citación de Chaves y Griñán y los exconsejeros. Una declaración que, según ha podido saber ABC, han fijado y han pospuesto en cuatro ocasiones. Primero se pensó hacerla a mediados de enero, luego a final de ese mes, posteriormente a principios de febrero y luego a mitad. Aunque nunca se notificó esa citación, la sala había reservado en estas ocasiones una semana para llevar a cabo estos interrogatorios_lógico si se tiene en cuenta que son cuatro y que es probable que todos ellos accedan a declarar_.

Pero ¿por qué estos aplazamientos? La inminencia electoral ha pesado ya que es una norma no escrita en el TS no llevar a cabo actuaciones que puedan interferir en las elecciones. «Suelen hacer un paréntesis», aseguran fuentes del caso.

Pero también ha influido lo «inabarcable» de las actuaciones y el hecho de que se trata de un magistrado que, según fuentes judiciales, es «muy minucioso» y se lo lee todo. Por ello, la sala está revisando los tomos enviados en los que, según se quejan algunas defensas, faltan documentos trascendentales o incluso algunos autos importantes de la Audiencia de Sevilla. A ello se une que los jueces del Supremo están habituados a la casación pero la mayoría hace años que no instruye. Y más una causa de la enjundia de los ERE. Con todo no es de extrañar que no sepan por donde empezar y que sigan aplazando la patata caliente de citar a los aforados. Con las elecciones el 22-M y luego las municipales el 24-M es probable que la cita siga demorándose. Pero ¿hasta cuando?