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Cosentino compra a Prasa «La consagración de la copla», de Romero de Torres, que se expondrá en Almería

Será una de las piezas más relevantes del futuro Museo del Realismo de la capital almeriense, auspiciado por Antonio López y a punto de abrir

La Junta protege como BIC dos cuadros de Romero de Torres para impedir que salgan de España

«La consagración de la copla», de Romero de Torres ABC
Fernando del Valle

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De los salones privados de la constructora Prasa en Córdoba al Museo del Realismo de Almería. La familia Cosentino acaba de adquirir a la firma de los hermanos Romero «La consagración de la copla», el fastuoso óleo de Julio Romero de Torres. La obra maestra del pintor cordobés se expondrá en Almería, en el Museo del Realismo que está a punto de abrir sus puertas, según ha informado la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino. El precio de compra no ha sido facilitado.

Se trata del último, por ahora, destino del fabuloso cuadro, que desde su origen ha tenido continuos cambios de propietarios. Uno de sus primeros dueños en España fue el director de ABC Juan Ignacio Luca de Tena. En ese momento, el cuadro estuvo a punto de desaparecer pasto de las llamas durante una insurrección popular en la Segunda República que afectó a su residencia de Sevilla, donde estaba colgado.

Luego se le perdió la pista. Pero en los años 90 apareció en Venezuela. Varios supuestos propietarios litigaban por él. La vuelta a España se produjo ya en el siglo XXI. En 2002, Sotheby's subastaba no sólo «La consagración de la copla». También «Rivalidad«, del mismo autor.

Eran los años buenos del ladrillo, con las constructoras ganando dinero a espuertas e invirtiendo, también, en obras de arte. Así que fue Prasa quien ofreció la cifra más alta y se adjudicó la puja por ambos cuadros. Por una cuantía que entonces se cifró en unos 800.000 euros cada uno. Los lienzos de Romero de Torres volvían a casa.

Bien de Interés Cultural

Pero luego vinieron las burbujas, que explotaban y al hacerlo traían complicaciones. Y con el bluf, el miedo a que los cuadros pudieran volver a salir de España. Por eso el Estado declaró ambos inexportables, y la Junta de Andalucía les otorgó la categoría de Bien de Interés Cultural.

Ahora, adquirida por la familia Cosentino, del ladrillo a la piedra, «La consagración de la copla» saldrá de Córdoba, pero no de Andalucía. La adquisición se presentará el próximo jueves 3 de noviembre a las 19 horas en el Museo Ibáñez de la localidad almeriense de Olula del Río.

Su ubicación final será el Museo del Realismo español Contemporáneo, que se instalará en el antiguo Hospital Provincial de Almería. Se trata de un proyecto auspiciado por el pintor Antonio López y hecho (casi realidad) por la Diputación de Almería, que ha restaurado un edificio de su propiedad, de origen renacentista, para acoger el museo.

Su apertura está prevista para marzo. Mientras tanto, el cuadro, que ha sido depositado en las colecciones artísticas de la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino, se podrá ver en las instalaciones museísticas de la Ciudad de la Cultura en Olula del Río.

«La consagración de la copla», de 250 x 300 centímetros, pintado al temple y al óleo, fue concebido y ejecutado por Romero de Torres entre 1911 y 1912. Con un objetivo claro: que fuera expuesto en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1912. Y con la ambición de obtener el máximo galardón oficial de la época.

Pero el jurado no le otorgó medalla alguna, lo que motivó la indignación de decenas de intelectuales, que alzaron su voz contra el fallo del jurado y realizaron un banquete de desagravio en honor del pintor cordobés.

El cuadro es una suerte de compendio magistral del simbolismo telúrico del autor sobre los mitos ancestrales de lo andaluz, en una composición centralizada inspirada en la pintura de los maestros del Renacimiento italiano.

En el centro, una bella joven que representa a la copla, está siendo coronada de laurel por otras dos sensuales mujeres, muy representativas del refinado erotismo fetichista del pintor, que están en pie sobre un podio barroco.

Asisten al momento un nutrido grupo de personas, entre los que se encuentran una monja y un cura vestido con rica casulla, quizá para simbolizar lo «sagrado» del evento.

Entre el resto de asistentes hay personajes muy conocidos de la época, como el torero Machaquito, la bailaora Pastora Imperio, la actriz Adela Carbone y el propio pintor, que se autorretrata a la derecha de la composición.

En el fondo, tras la iglesia de Santa Marina y frente a una vista de Córdoba, discurre una procesión de Semana Santa con una Dolorosa, donde las figuritas, a modo de friso clásico, abarcan la anchura total del cuadro.

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