Una de las actuaciones en la gran cita de la música electrónica en España, en Cuevas de Almanzora
Una de las actuaciones en la gran cita de la música electrónica en España, en Cuevas de Almanzora - ABC
ALMERÍA

Dreambeach: un sueño para los amantes de la música electrónica y una pesadilla para los vecinos

Esta cita musical, que reúne a 150.000 visitantes en el Levante almeriense, ahuyenta a turistas de alto nivel

AlmeríaActualizado:

Junto a las playas de Villaricos y Palomares en Cuevas del Almanzora, del 8 al 12 de agosto, más de 150.000 personas se darán cita para participar en la gran cita de la música electrónica de España, el festival Dreambeach (sueño de playa, en español). Se trata de una zona turística, del levante de almeriense, con viviendas de segunda residencia y alquiler. Un destino elegido por familias con alto nivel adquisitivo que no encaja con el perfil de los «dreamers», que alteran las vacaciones de muchos de ellos. Y es que, en plena temporada, algunos deciden «huir» a otras zonas del litoral alejadas de este macroevento de música «techno».

La organización del festival prevé un impacto económico de más de 12 millones de euros, que repercute en los establecimientos de la zona y en la proyección del municipio. «Dreambeach se ha convertido en un referente dentro del panorama musical, así como en un importante atractivo para que se descubran los encantos de nuestra zona en un enclave privilegiado», destaca el alcalde de Cuevas del Almanzora, Antonio Fernández.

Otro de los puntos positivos se encuentra en el empleo. Más de mil personas trabajan durante las semanas previas en producción, hostelería, seguridad, infraestructura y limpieza. Además, durante la celebración del evento otros mil trabajadores realizan tareas auxiliares para asegurar la seguridad, el tráfico y comunicaciones. Más del 30 por ciento de estas contrataciones se realizan en el municipio cuevano, consolidando al festival como «motor de empleo y actividad».

La potencia sonora, de la que presume el festival, ha provocado las quejas de la Asociación Vecinal Veraplazul, que ha denunciado que «cientos de vecinos y turistas huyen de sus viviendas para no sufrir esta pesadilla». Los más afectados son los que residen en Cala Marqués, junto a la playa de Palomares, ya en el término municipal de Vera.

«Otros se llenan los bolsillos y a los veratenses nos dejan ruido, vómitos, invasión en urbanizaciones, borracheras, controles y suciedad en todo el entorno», manifiestan. Dreambeach provoca la repulsa de los habitantes, los que habitualmente cuentan con una segunda residencia en esta zona, y ven como tienen que interrumpir sus vacaciones para «huir de la marabunta festivalera».

Pero no todos son quejas. Algunos propietarios de viviendas aprovechan el tirón del festival para obtener durante cuatro días la renta que recaudarían en un mes. Pero este incremento en el precio de los alquileres es burlado porque llegan a juntarse más de 30 jóvenes en pequeños apartamentos.

Tráfico de droga

La inseguridad también es motivo de desaprobación. El balance de la Guardia Civil del año pasado arrojó 20 detenciones por delito de tráfico de drogas como cocaína, hachís, marihuana, éxtasis, speed, metanfetamina y fármacos, que iban a ser distribuidos entre los asistentes del evento. En total, se realizaron 6.340 pruebas de alcoholemia y de detección de estupefacientes, con el resultado positivo de 98 en alcohol y 171 en estupefacientes.

El recinto festivalero tiene más de 780.000 metros cuadrados, incluyendo una zona de acampada, piscina y diferentes escenarios. Por sexto año, Dreambeach traerá a la costa almeriense a los mejores DJs del mundo que harán bailar a los asistentes en la «catedral» que están construyendo junto al mar. Es una carpa con una altura de 16 metros, equivalente a un edificio de cinco plantas, con aforo para 16.000 personas que tendrán la sensación de estar en un «templo» gracias al sofisticado despliegue tecnológico.

Cara y cruz del festival