Ana Julia Quezada se enfrenta a la prisión permanente revisable. En vídeo, cronología del caso - ABC
Tribunales

Ana Julia Quezada se enfrenta a la prisión permanente revisable por la muerte de Gabriel Cruz

Mañana comienza la vista con jurado popular para dirimir el homicidio o asesinato del niño de 8 años en Níjar

Raquel Pérez
AlmeríaActualizado:

Patricia Ramírez y Ángel Cruz van a luchar para conseguir «una sentencia inquebrantable e irrefutable» en el juicio por el asesinato de su hijo. Del 9 al 18 de septiembre se desarrollará el proceso con jurado popular en la Audiencia Provincial de Almería contra Ana Julia Quezada, autora confesa del crimen de Gabriel Cruz, de 8 años, en febrero de 2018 en Las Hortichuelas (Níjar).

La familia Cruz Ramírez es consciente de que «viene lo peor», pero está totalmente convencida del excelente trabajo que hizo la Unión Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. No comprende que la defensa de Quezada solicite tres años de prisión por homicidio imprudente, tras doce días de búsqueda del pequeño cuando habría terminado con su vida el primer día de su desaparición. Tanto la acusación particular como la Fiscalía solicitan prisión permanente revisable para la autora confesa del crimen.

Los padres de Gabriel, conocedores del enorme interés mediático del caso, han hecho un llamamiento general a la contención en el tratamiento informativo. De forma expresa se han referido a la divulgación o filtración de los informes relativos a la muerte del menor así como a los suyos propios, que en este último caso contienen información sensible sobre su estado psiquiátrico y psicológico.

Ángel y Patricia pidieron a la jueza del caso, Alejandra Dodero, medidas de protección ante los contenidos más impresionables que se tratarán durante las sesiones del juicio. Y así ha sido, ya que la declaración de los padres, abuela paterna y una prima del niño se hará a puerta cerrada.

La familia intentó que este juicio se celebrara a puerta cerrada, pero la magistrada entendió que esa medida «no evitará que se deje de hablar y tratar el triste suceso, ya que desde un principio tuvo una gran transcendencia mediática».

Más de cuarenta agentes de la Policía Nacional velarán por la seguridad durante las sesiones del juicio a las que se han acreditado unos 150 periodistas nacionales e internacionales. Se establecerá un perímetro de seguridad y el acceso al interior del edificio judicial estará regulado por la Guardia Civil.

Proceso

Tres furgones se ocuparán de escoltar a Ana Julia Quezada en sus desplazamientos diarios desde el centro penitenciario El Acebuche hasta la Audiencia Provincial de Almería. Será el primer día cuando la acusada tenga que declarar. La segunda jornada será una de las más dolorosas, cuando los padres de Gabriel, su abuela Carmen, Judith, hija de Quezada, y otros familiares comparezcan ante la juez.

La semana finalizará con las declaraciones de los testigos, así como de agentes y peritos de la Guardia Civil de criminalística y homicidios. En la segunda semana del juicio, a puerta cerrada se darán a conocer los informes médicos forenses y tras la presentación de pruebas documentales, como el audio grabado en el vehículo a Quezada, el último día se entregará al jurado el objeto del veredicto.

Según el auto de enjuiciamiento, Ana Julia Quezada, de nacionalidad dominicana, entabló una relación sentimental, similar a la matrimonial, con Ángel en septiembre de 2017 compartiendo convivencia con Gabriel durante los permisos de custodia compartida, ya que estaba divorciado de Patricia. El 23 de febrero de 2018, coincidiendo con el puente festivo con motivo del Día de Andalucía se trasladaron al domicilio de la abuela paterna en la barriada nijareña de Las Hortichuelas.

El 27 de febrero, Gabriel le dijo a su abuela y a Quezada que se marchaba a jugar a casa de sus primos, pero la acusada interceptó al niño en su recorrido y le pidió que le acompañara a otra finca familiar en Rodalquilar para realizar labores de pintura. Una vez en la vivienda, el pequeño «inocente y confiado», fue sorprendido por la novia de su padre, quien de forma repentina le golpeó reiteradamente con violencia y con sus manos le tapó la nariz y la boca hasta asfixiarlo. Quezada desnudó a Gabriel y lo introdujo en un hoyo que ella misma cavó con una pala que días antes habría llevado a la finca. «Como el brazo izquierdo del niño no entraba, cogió un hacha de 70 centímetros y le dio varios golpes», aunque no consiguió seccionarlo, pero si provocarle una fractura del cúbito y radio.

La dominicana guardó en una mochila la ropa de Gabriel y las tiró en un contenedor de vidrio en Retamar, otra localidad cercana a la capital almeriense. Durante los doce días de búsqueda, Ana Julia simulaba estar compungida, dando ánimos a los familiares a quienes decía que «hoy lo vamos a encontrar». De hecho, participó de forma activa en las labores de rastreo con una actitud clara de fingimiento.

Quezada llegó incluso a colocar una camiseta del niño en una de las zonas que habían sido rastreadas para distraer la atención de los investigadores. El 11 de marzo se trasladó a la finca de Rodalquilar para recuperar el cadáver de Gabriel y hacerlo desaparecer. Ana Julia desenterró el cuerpo y lo introdujo en el maletero de su vehículo y puso rumbo al municipio de Vícar, donde el padre del menor cuenta con una vivienda. La sospechosa fue interceptada por la Guardia Civil cuando enfilaba la calle que da acceso al garaje comunitario del edificio. Durante el trayecto, según las grabaciones realizadas por los investigadores, exclamaba expresiones como «dónde lo puedo llevar yo… a algún invernadero. ¿No quieren un pez? Les voy a dar un pez por mis cojones».

Quezada ya confesó ante el juez que la muerte del pequeño fue accidental. «Esto es muy duro. He perdido todo, a Gabriel, a mi hija, a Ángel. Yo no soy una asesina», explicó. Según esta declaración le dijo que se fuera con ella a Rodalquilar, pero una vez en la finca «el niño cogió un hacha, le pedí que me la diera y él dijo que no, que siempre me estás mandando y que eres fea».

Según la acusada, le puso la mano en la boca y nariz para que dejase de chillar y cuando se la retiró «el niño no respiraba». El 16 de marzo de 2018 Quezada entró en la prisión provincial de Almería con medidas extremas de protección para que nadie, ni siquiera ella, atentara contra su vida.

La Fiscalía pide para Ana Julia prisión permanente revisable como responsable de un delito de asesinato con alevosía, al que suma dos de lesiones psíquicas por el daño que ha causado a los progenitores del niño. Además, hay que sumar la responsabilidad civil y la compensación económica que se calcula en algo más de 700.000 euros para la familia.

Los padres de Gabriel se presentan como acusación particular, que será desarrollada por el abogado Francisco Torres, quien considera a Quezada como autora de un delito de asesinato con ensañamiento y alevosía con agravantes. La defensa de Ana Julia, ejercida por el letrado Esteban Hernández, pidió hace un año que el juicio se celebrara con un tribunal profesional y no por un jurado popular. Durante los próximos días se centrará en justificar que se trató de un homicidio imprudente para rebajar la pena hasta tres años de prisión.