La cala de San Pedro en el Cabo de Gata - Javier Macías

Tres días en las playas... del Cabo de Gata

Una guía por las 45 calas paradisíacas del parque natural almeriense, consideradas como algunas de las mejores de España

AlmeríaActualizado:

El Cabo de Gata está de moda. Tanto es así que la Administración está endureciendo las normas para acceder a algunas playas que están saturadas. Según The New York Times, sus 45 calas son «el paraíso del Sur de Europa». La sensación al llegar a la orilla de algunas de ellas es similar a la que tiene Leonardo di Caprio cuando vio Maya Bay en la película «La Playa», rodada en las islas Phi Phi. No hay que irse tan lejos para descubrir un edén similar y precisamente en el Cabo de Gata se han filmado multitud de largometrajes, aprovechando sus paisajes, aguas turquesas y cristalinas y el entorno natural. Un lugar idílico para descansar, para la práctica del buceo o el snorkel y, también, para probar la gastronomía de la zona.

1. Cómo llegar

2. Dónde dormir

3. De cala en cala

5. Dónde comer

6. Por dónde salir

1. Cómo llegar y moverse por el Cabo de Gata

Desde Sevilla al Cabo de Gata se tarda algo menos de cinco horas a través de la A-92. Es posible también utilizar el desvío de esta autovía en Antequera hacia la A-7 y recorrer la costa malagueña y la granadina, antes de llegar a Almería. Esta opción es menos recomendable ya que son unos veinte minutos más de camino. Para quienes quieran evitarse el viaje en coche, desde el aeropuerto de Sevilla hay vuelos desde hasta el de Almería, que tardan 55 minutos, desde 100 euros el billete.

No obstante, una vez allí, el coche (ya sea propio o alquilado) se hace imprescindible para poder ir de cala en cala, que es sin duda el mayor atractivo del viaje.

Moverse por el parque natural no es sencillo. Los accesos a algunas playas son complicados de no usar un GPS o un mapa tradicional. E, incluso, las aplicaciones Google Maps o los Mapas de Apple no reconocen todas las calas del Cabo de Gata, por lo que una buena solución es descargar la aplicación del mismo nombre, que ofrece no sólo rutas por GPS sino que, además, apunta las condiciones del baño de cada una de ellas. Esto es muy importante teniendo en cuenta que el viaje, por ejemplo, a la playa de los Muertos, no es precisamente cómodo, ya que desde el aparcamiento hasta la playa hay un descenso de media hora por un sendero de rocas. Imagínese que, al llegar a la orilla, el mar está impracticable.

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2. Dónde dormir

Las playas se distribuyen entre los términos municipales de Almería (sobre todo la pedanía Cabo de Gata), Níjar (con su núcleo poblacional principal está en el interior) y Carboneras (situado en el extremo oriental, en la costa). Asimismo, Níjar tiene otros dos núcleos importantes como San José, Agua Amarga o más pequeños como La Isleta del Moro o Las Negras.

Existen bastantes hoteles y pensiones en cada uno de ellos y a precios económicos. Es una zona bastante más barata que otras que se han puesto de moda en Andalucía como Tarifa o Marbella. Además, a través de Airbnb hay una oferta importante de apartamentos.

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3. De cala en cala

En tres días en el Cabo de Gata no da tiempo a recorrer las 45 playas del parque. Es conveniente, antes de viajar, establecer una ruta para conocer, al menos, las principales. En esta guía os proponemos una ruta para descubrir algunas de las calas más impresionantes, que son las que están situadas a levante del cabo.

DÍA 1

En la zona próxima al propio cabo se encuentra el pueblecito de San José, donde hay un puerto deportivo, hoteles y buenos restaurantes. Tenga o no su alojamiento allí, parta el primer día puede ser un buen punto de partida para hacer una excursión a las playas cercanas.

Por la mañana, desde San José, a través de un camino de tierra se puede acceder a las playas de Genoveses, Barronal y Mónsul. Se puede aparcar por cinco euros en bolsas de aparcamiento junto a las playas, que suelen llenarse muy pronto en verano y se forman largas colas de coches. En su lugar, desde San José salen autobuses (1,5 euros) que paran en cada una de las playas.

En el caso de Genoveses, es una extensa playa de arena fina con partes para familias, otra nudista e incluso una pequeña para mascotas. Desde la playa se inicia un sendero por el que se puede subir al impresionante morrón, y llegar también a las calas de los Amarillos o Príncipe, con fuertes pendientes para bajar pero más solitarias y bellas.

Más hermosa incluso que Genoveses es la playa de Mónsul, muy saturada desde primera hora de la mañana. Es de las más conocidas, ya que en ella se rodó una escena de Indiana Jones, y reconocible por la «Peineta», una roca volcánica situada en el centro de la playa. Desde allí, si las aguas están tranquilas, se puede ir nadando hasta las calas de Palmito, Barronal, Chica, del Lance o de la Media Luna.

Por la tarde, proponemos la visita al Playazo de Rodalquilar. Su fácil acceso desde Las Negras o San José, a través de un camino señalizado, y su extensión, la hacen muy apropiada para ir en familia. Es una playa de arena con aguas cristalinas en la que sólo hay que estar pendiente del levante, ya que está abierta al Este y cuando sopla fuerte tiene bandera roja. Cerca hay un castillo al que se puede llegar paseando.

De camino o de regreso, no dude en parar en la Isleta del Moro, un pueblecito con mucho encanto, donde predominan los azules. Allí se encuentra una playa familiar, con aguas poco profundas, rodeada por montañas que dan mucha sombra. Dispone de aparcamientos cercanos a la playa y se llega desde San José en dirección a Rodalquilar.

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DÍA 2

Por la mañana, iremos a la aventura a la cala de San Pedro, una de las calas más bellas y pintorescas del litoral almeriense. En ella se asienta una de las últimas comunas jipis de España, que viven gracias a una fuente natural de agua, donde han plantado árboles frutales.

Allí hay también una antigua fortaleza en un acantilado, desde donde se aprecian las aguas turquesas y la cala en forma de herradura. La forma de llegar más fácil es tomando una lancha-taxi desde Las Negras, que tarda diez minutos y cuesta unos 10 euros.

Se recomienda ir con provisiones, aunque allí los propios miembros de la comuna suelen vender bebidas.

Por la tarde, conduciremos hasta el pueblecito de Agua Amarga, un pueblecito de pescadores con una playa familiar que dispone de restaurantes y hoteles. Llegar a Agua Amarga es fácil. Se toma la salida hacia Carboneras de la A-7 y desde allí, en un breve trayecto por carretera nacional muy bien señalizado. Es una playa excelente para cuando sopla el levante, que hace imposible disfrutar de las demás, dada su orientación.

Pero, si el viento lo permite, es muy recomendable ir a la cala de Enmedio, una de las más hermosas del parque. No es de fácil acceso. Se puede ir caminando por un sendero desde Agua Amarga durante unos 40 minutos, aunque con un todoterreno se puede llegar también por un camino de tierra. A pesar de la odisea, una vez allí, todo se olvida. Se trata de una cala de arena fina y aguas transparentes rodeada por acantilados blancos.

Si prefiere evitar la caminata, otro pequeño edén es la cala del Plomo, a la que se llega tras atravesar en coche un interminable camino de tierra y piedrecitas de 7 kilómetros (que parecen 100), bien señalizado desde Agua Amarga. Se aparca junto a la orilla y lo que aparece al bajar del coche es una cala deliciosa, con aguas turquesas, escoltada por rocas en las que poder bucear en busca de peces, y con pozas de agua del mar. Ideal para buscar el descanso, en pareja o en familia.

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DÍA 3

Lo mejor lo dejamos para el último día. Si usted va al Cabo de Gata, no puede dejar de ir a la playa de los Muertos. Allí iremos por la mañana. Tiene bien valida la fama. Se trata de una de las mejores playas de España. Aguas cristalinas, color turquesa... Un auténtico paraíso para desconectar y para hacer snorkel. Se puede llegar por una carretera bien señalizada desde Carboneras o desde Agua Amarga. Está de moda, por lo que la época de mayor afluencia suele estar saturada. Hay un aparcamiento público y, desde allí, hay que bajar un escarpado sendero durante unos veinte minutos. No es recomendable para niños ni para personas con dificultad de movilidad. Antes de ir, asegúrate de que las condiciones para el baño son óptimas ya que, de lo contrario, las corrientes de agua la hacen muy peligrosa.

Por la tarde, si le apetece marcharse del paraíso donde se encuentra y si tiene tiempo, puede hacer una visita a otra cala mucho más familiar y también espectacular: la de la Media Naranja. Está escondida y resguardada del oleaje, por lo que una vez allí se está muy tranquilo. Se accede mediante un sendero escarpado y algo oculto. Es una buena forma de terminar el viaje, ya que es una cala diferente a todas las que hemos visitado.

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4. Dónde comer

Aunque la estancia en el Cabo de Gata es en su mayoría en la arena de la playa, adonde hay que ir con provisiones para almorzar al no existir chiringuitos en zonas con alta protección medioambiental, sí existen buenos restaurantes en algunos lugares del parque como San José o Carboneras. Este último municipio tiene una población de casi 8.000 habitantes y es el núcleo poblacional más grande del Cabo de Gata. Allí hay restaurantes de todo tipo pero, sobre todo, dada la tradición pesquera del pueblo, se recomiendan establecimientos como El Cabo, El Pescador, La Frontera o, en la playa, el chiringuito J. Mariano.

En San José, por su parte, en la zona del puerto deportivo, hay dos restaurantes muy buenos pero de precio algo elevado: 4 Nudos y Botavara. En el centro, por otro lado, se encuentra El Otro Parque, un auténtico restaurante italiano que ofrece pasta fresca y marisco cuyo plato estrella es los tallarines con bogavante, coquinas, langostinos y mejillones, a buen precio (unos 23 euros un plato para compartir).

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5. Por dónde salir

El Cabo de Gata no es un lugar para ir de fiesta. Dentro del parque natural, los pueblecitos tienen algún bar de copas pero no discotecas y zonas de marcha. Para ello, hay dos opciones válidas (lógicamente cogiendo el coche): Mojácar y Roquetas de Mar.

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