El pantano de Iznájar cumple 45 años
Panorámica del pantano de Iznájar desde un mirador de la localidad - V. MERINO/ video: youtube
Lo inauguró Franco en junio de 1969

El pantano de Iznájar cumple 45 años

Su construcción duró 10 años y las indemnizaciones por casas anegadas llegaron a 350 millones de pesetas

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Desde su quietud y su condición de encrucijada de tres provincias (Córdoba, Granada y Málaga), el pantano de Iznájar es el «Lago de Andalucía» y está de cumpleaños: 45 años desde que Franco lo inaugurara allá por el 16 de junio de 1969 (otras fuentes apuntan al 6 de junio).

Al menos así quedó registrado en el NO-DO un 16 de junio de 1969. El embalse más grande de Andalucía, con 981,1 hectómetros cúbicos, goza de buena salud. En cifras generales, la presa tiene 122 metros de altura sobre los cimientos, y su longitud de coronación es de 420 metros. Consta de siete desagües de fondo y ocho aliviaderos en superficie, cerrados por compuertas.

En su construcción, que duró una década, se emplearon 1,4 millones de metros cúbicos de hormigón. La cantera estaba en el cercano cerro de La Camorra. No sólo se batió el registro de obras de este tipo en España. Además, dadas las altas temperaturas, hubo que refrigerar los bloques de hormigón mediante tubos internos de agua helada.

Al mismo tiempo, las precipitaciones de primavera aconsejaron embalsar las aguas antes de que estuvieran terminados los viaductos (el del Genil y el del Arroyo de Priego). Esto creó un problema de aislamiento por carretera en Iznájar. El embalse había inundado la comarcal 334, que unía Lucena y Loja, pasando por Iznájar y Rute.

Los vecinos afrontaron la nueva situación entre la resignación y la sorna. De la noche a la mañana sustituyeron los coches y las carretas por lanchas y pontones. Se calcula que se transportaron 9.000 vehículos y se realizaron 10.000 viajes. En uno de ellos llegó a nacer un bebé en el centro del embalse. Varias cortijadas quedaron inundadas. Una de ellas, en la que nació el que fuera presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla.

Los alrededores de Iznájar cambiaron el amplio paisaje de sus olivares y huertas por una especie de pequeño mar. La localidad, coronada por el castillo medieval, quedó convertida en una isla que parece emerger de las aguas.

Su enclave hizo que se le llamara «el pantano bético por excelencia». Un estribo de la presa descansa en la provincia de Córdoba (en Rute) y el otro en la de Málaga (en Cuevas de San Marcos). En medio, la expansión del Genil alcanzó las localidades granadinas de Loja y Algarinejo, además de la propia Iznájar.

Éste fue precisamente el municipio que quedó en pleno centro del lago, dándole nombre. A su alrededor, 3.000 hectáreas de terreno fueron inundadas. A las familias que tuvieron que marcharse se les pagó 350 millones de pesetas de entonces.

Aun así, el Ministerio de Obras Públicas no dudaba de la rentabilidad del proyecto. En sus previsiones, estimó que el valor de la riqueza agrícola e industrial, generada en virtud del agua regulada, triplicaba el coste de la obra.

La central más grandeDel terreno inundado, sólo 200 hectáreas eran de regadío. En cambio, la zona regable creada ascendía a 65.000. Y más allá de la rentabilidad económico-agrícola, había nacido la central hidroeléctrica más importante de Andalucía, con 100 millones de kilowatios hora anuales.

Con el pantano se quería responder a otras necesidades. Por un lado, evitar las inundaciones del río Genil. Por otro lado, ya se vislumbraban las rutas que abría al turismo este lago artificial de 100 kilómetros de costa.