El Rey Faisal junto al alcalde Antonio Cruz Conde durante su visita a la Mezquita- Catedral
El Rey Faisal junto al alcalde Antonio Cruz Conde durante su visita a la Mezquita- Catedral - archivo municipal
58 AÑOS DE LA VISITA DEL REY FAISAL

El monarca saudí enamorado del Mirhab

En su primera visita fue recibido por el alcalde Antonio Cruz Conde en medio de gran expectación

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A las 11.30 de la mañana, procedente de Granada por vía aérea llegó a Córdoba Su Majestad el Rey Faisal Ibn Abdel Aziz. De esta forma arrancaba la crónica el diario ABC del martes 21 de junio de 1966. El Rey Faisal visitaba por tercera vez en la última década la capital califal. El Rey Faisal siempre eligió la entrada del solsticio de verano para visitar Córdoba. De su primera visita a la ciudad califal el 23 de junio de 1956 se cumplen 58 años.Las visitas, en una época no precisamente aperturista, el Rey Faisal era uno de los grande atractivos para la sociedad cordobesa de mediados de  los años 50. Las crónicas relatan que en una de estas visitas del rey saudí, el gentío se había concentrado en torno a la Mezquita y el Patio de los Naranjos que vitoreraron al rey espontáneamente.En la Puerta del Perdón se había situado la tuna de la Facultad de Veterinaria, que a la llegada del monarca  interpretó diversas composiciones.

En medio de las muestras de cariño del pueblo cordobés, el monarca llegó hasta el Arco de Bendiciones donde aguardaba una comisión del Cabildo Catedralicio, presidida por el deán José María Padilla Jiménez. El encargado de contarle la historia de este monumento detalladamente al monarca fue Rafael Castejón y Martínez de Arizala. El Rey eligió al Mirab como lugar preferido para pasar un buen rato, «interesado por esta singular joya de la arquitectura musulmana», recogían las crónicas de prensa nacional del momento. El recorrido partía entonces desde la Mezquita-Catedral, en coche de caballo, en el que el monarca acompañado por el alcalde y escoltado por la Policía Local montada, se trasladó al Alcázar de los Reyes Católicos. Le esperaban entonces los componentes de la Corporación municipal. Tras un recorrido por las regias estancias, el monarca llegó al Salón de los Mosaicos donde el alcalde le entregó el blasón de oro de la ciudad pronunciando a continuación sendos discursos el alcalde y el Rey Faisal.Abandonaron el Alcázar con destino la Puerta de Sevilla para admirar el monumento que no hacía mucho el Ayuntamiento erigiera a Aben Hazam, del que el Monarca hizo los más nobles cumplidos. De aquí, el Rey Faisal y sus componentes continuaron por el paseo de la Victoria, avenida del Generalísimo, plaza de Colón y avenida del Brillante hasta el Parador de la Arruzafa donde fue obsequiado con un almuerzo. A última hora de la tarde, el monarca y su séquito salieron por avión hacia Sevilla.