POSTALES

UN POLÍTICO DE IDA Y VUELTA

JOSÉ MARÍA CARRASCAL
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Duran Lleida, que no tiene un pelo de tonto, ha hecho sus cuentas y decidido pasar a segunda fila con su pólvora seca

«ME voy, me voy, pero me quedo», podría haber dicho, con el poeta, don Josep Antoni Duran Lleida al anunciar su renuncia a la secretaría general de CiU, pues se queda como jefe del grupo en el Congreso, como presidente del Comité de Exteriores y, suponemos, con la habitación en el hotel Palace. Este hombre supera a los que no se sabe si suben o bajan en una escalera y está a punto de batir el refrán de que no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.

¿Por qué renuncia Duran Lleida al cargo más vistoso y menos efectivo que ostentaba? Pues por eso mismo: porque no le traía más que problemas, sin reportarle ningún beneficio. Que diga que nada han tenido que ver las desavenencias con sus socios a propósito de la consulta es una de esas «mentiras de político» que las confirma, así que prefiere dejar la locomotora para instalarse en un vagón menos peligroso. Las cuentas de un hombre tan cauteloso como él saltan a la vista: del encuentro Rajoy-Mas a celebrar el próximo día 30 no va a salir nada, ya que ambos han expuesto sus posturas, sin que haya forma de compatibilizarlas. Como resultado, la próxima Diada va a ser un «éxito» monumental, con lo que el choque el 9 de noviembre está servido. Como el descarrilamiento de la opción soberanista, pues su victoria será pírrica, que no quiere decir por la mínima, sino la simiente de una monumental derrota posterior, al quedar en evidencia la imposibilidad de llevarla a la práctica. Llegará entonces el momento crítico para Cataluña y España, en el que se necesitarán hombres moderados, prudentes, sensatos, como él. Su momento. ¿Cuentas de la lechera? Nadie lo sabe, pero don Josep Antoni sabe que si se queda donde estaba no iba a ninguna parte. Ni Cataluña, tampoco. En su decisión ha tenido que influir la encuesta publicada este fin de semana, según la cual la mayoría de los catalanes están convencidos de que una Cataluña independiente seguirá siendo miembro de la Unión Europea; continuará dentro del euro; se mantendrá en el área del Banco Central Europeo, o sea, recibiendo créditos baratos de este, e incluso seguirá perteneciendo a la OTAN, pese a no tener ejército. Hasta tal punto llega la desinformación a que ha estado sometida la opinión pública catalana durante las últimas décadas y tal intoxicación produce el nacionalismo en las mentes.

Tras haber oído decir a Angela Merkel que una Cataluña fuera de España no tiene posibilidades de alcanzar todo eso, Duran Lleida, que no tiene un pelo de tonto, ha hecho sus cuentas y decidido pasar a segunda fila con su pólvora seca. Una actitud prudente muy de alguien como él. Pero con el nacionalismo por medio, prudencia, sensatez, sentido común, el famoso seny, sirven de muy poco, como estamos viendo. Habrá, pues, que esperar a ver lo que ocurre de aquí al 9 de noviembre, que pueden ocurrir muchas cosas.

Aunque ¿y si no ocurriera nada?