Interior del templo
Interior del templo - RAFAEL CARMONA
Patrimonio

La Diputación reabrirá la iglesia de la Merced en septiembre a los 36 años de su incendio

La Diputación abrirá el templo el próximo día 24

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La fotografía la tienen muchos cordobeses en la cabeza: una pared de piedra era el muñón del grandioso retablo mayor, hecho cenizas, mezclado con las yeserías de la hundida cúpula del crucero. Era la estampa del 29 de enero de 1978 en la iglesia de la Merced después de un incendio intencionado. Treinta y seis años después, el templo del antiguo convento mercedario volverá a su ser, tras una larga y paciente reconstrucción que se ha hecho a través de escuelas taller.

La Diputación Provincial, propietaria del inmueble y residente en lo que fue el antiguo convento, del que templo formaba parte, ultima los trabajos para la recuperación total de la iglesia, que podría volver a ponerse de largo en una fecha muy señalada: el 24 de septiembre, festividad de Nuestra Señora de la Merced, su titular. Culmina así un trabajo que se ha llevado casi treinta años. Hasta los 80, todavía se discutía qué hacer en la devastada iglesia y había tres opciones: dejar el altar mayor sin retablo, reconstruirlo o traer el que se había retirado hacía poco tiempo del presbiterio de San Lorenzo, y que ahora está repartido en dos capillas de la iglesia gótica.

La Diputación optó por reconstruirlo, ya que se conservaban numerosas fotografías de los años 60 y 70 de esta obra del siglo XVIII, y realizó a partir de entonces una larga serie de escuelas taller que a medida que reconstruían la pieza barroca también formaban en pintura, escultura, talla y dorado a toda una generación de jóvenes, que después ejercieron los oficios de forma autónoma.

Los trabajos comenzaron por la reconstrucción de todos los cuerpos y su posterior dorado. Más adelante se produjo el ensamblado y su colocación en el lugar que había tenido el que se destruyó en el incendio.

El retablo estaba colocado, pero no en uso. La iglesia se había reabierto al culto, pero el altar mayor estaba desplazado hasta la zona central de la nave principal, por delante del crucero. Un telón rojo velaba en parte el retablo. Quedaba la imaginería, porque la pieza, como era habitual en su época. tenía un rico programa iconográfico.

La escuela taller, bajo la dirección de Antonio Bernal para la escultura y de Elisa del Río para la policromía, realizó también estos trabajos. Así volvió al ático del retablo la imagen de San Pedro Nolasco, fundador de la orden mercedaria, flanqueado por dos ángeles.

En el cuerpo central figuraba una imagen de San Rafael, que se terminó en 2011, y dos tallas de San Carlos Borromeo y de Santa María del Socorro.

Una imagen original

Hasta ahora, la zona inferior era aquella en la que faltaban más obras. En la hornacina central se situará la Virgen de la Merced, una imagen que no será reconstruida, sino original. Como recuerdan los historiadores, en esta hornacina estaba situada una imagen de vestir, que era la que presidía la iglesia. Es una obra del siglo XVII, aunque Alonso Gómez de Sandoval la restauró un siglo después.

En la década de 1960 se retiró por su mal estado de conservación y se colocó en su lugar otra imagen mariana: la llamada Virgen Comendadora, sedente y de talla completa. La decisión salvó a la primera y condenó a la segunda al fuego.

La imagen de vestir apareció en 2006, se bendijo restaurada un año después y ha recibido culto desde entonces. Ahora volverá a su lugar con las cadenas propias de la orden redentora de cautivos. A su alrededor, a este nivel, irán cuatro imágenes: San Raimundo de Peñafort, San Pedro Pascual, San Lorenzo y San Antonio Abad.