La delegada de Cultura y Educación, ayer, con el director de Medina Azahara
La delegada de Cultura y Educación, ayer, con el director de Medina Azahara - abc
carta oficial

Aluvión de críticas a Gómez por felicitar a los funcionarios por la victoria del PSOE

Partidos y sindicatos rechazan el escrito de la delegada de Cultura y la candidata socialista a la Alcaldía sugiere que dimita

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Críticas unánimes de sindicatos y partidos, incluso desde el PSOE, al escrito que la delegada de Educación, Cultura y Deporte de la Junta, Manuela Gómez, remitió a sus funcionarios felicitándoles por la victoria del PSOE en las autonómicas. La carta, con sello oficial y enviada por correo electrónico, se dirigió a los jefes de servicio, que son puestos de libre designación, pero también son funcionarios.

En ella, Gómez les felicitaba por el triunfo socialista y hacía un uso partidista de la labor de su Delegación, ya que agradecía a los destinatarios «la gestión que entre todos hemos realizado para dar la mejor cara desde la Junta, la de la buena gestión». Añadía, por la campaña, que han sido dos semanas «apasionantes y hoy recogemos los frutos».

Aunque Gómez alegó ayer que el escrito era para los jefes de servicio, en su párrafo final ella no parecía tener problema en que se difundiera: «Te ruego transmitas mi agradecimiento a todas las personas que componen esta Delegación por su profesionalidad e implicación en esta noble tarea».

Tras trascender el documento, le llovieron las críticas. Uno de los reproches más rotundos llegó de sus filas. La candidata a la Alcaldía del PSOE, Isabel Ambrosio, a buen seguro sensibilizada con que nada empañe su precampaña, insinuó que Gómez debe dimitir. Ella, que fue delegada del Gobierno en Córdoba (2008/2015), sostuvo que el escrito fue un «error, y grave». Y avisó ayer de que, si ella hubiera cometido un fallo de tal calibre, «no dejaría pasar ni un minuto para que nadie me tuviera que pedir responsabilidades políticas».

PP e IU piden la dimisión de la delegada de Cultura

En el PP, la voz más contundente fue la del portavoz del gobierno local, Miguel Ángel Torrico. En su habitual papel de «poli malo» de Capitulares, aseguró que «no sé qué pinta Gómez en su puesto cinco minutos más». Y defendió que, ya que no ha dimitido, sea destituida de forma «fulminante».

Igual de rotundo fue el coordinador provincial de IU y candidato de esta formación a la Alcaldía de la capital, Pedro García. Aseguró que «no tengo nada más que añadir tras la petición de dimisión hecha por Isabel Ambrosio». Para él, es «evidente» que Gómez debería dejar su cargo de delegada. Lo sucedido constata «qué es el PSOE aquí: ese constante entender que la institución es el partido y que el partido es la institución».

Reproches sindicales

En los sindicatos presentes en la Administración autonómica también se rechazó esta misiva, salvo CC.OO. que declinó valorar este episodio. Así, la presidenta provincial de CSIF, Francisca Carretero,criticó que esta delegada «utilice medios públicos para cuestiones de partido». Igualmente, lamentó que se intente «utilizar» a empleados de una Administración para «fines puramente partidistas».

Su homólogo en el Sindicato Andaluz de Funcionarios (SAF), Rafael Delgado, rechazó igualmente el escrito, que tachó de «manifiestamente desafortunado e improcedente». «Como trabajadores públicos, reprobamos su contenido», dijo. Alegó que «puede confundir a los ciudadanos sobre la importante labor de los funcionarios, que no servimos ni al PSOE ni a ningún otro partido, sino a los intereses generales». Esta premisa, siguió, debería extrapolarse a los jefes de servicio a los que Gómez dirigió la carta, porque son «nombrados a dedo, pero también son funcionarios y en su actuación nunca deberían primar criterios políticos».

Por último, la secretaria provincial de UGT, Isabel Araque, se mostró crítica con lo sucedido, pero fue quien menos cargó las tintas. Afirmó que «las palabras de Gómez no fueron las mejores y no se ha expresado en el escrito de la mejor manera». No obstante, sostuvo que es «bueno» que haya pedido disculpas. Y defendió que los trabajadores públicos son profesionales «implicados» en su labor «con independencia del partido que gobierne».