La investigadora, en la puerta de la sede del Rectorado
La investigadora, en la puerta de la sede del Rectorado - valerio merino
córdoba, en clave de futuro

Elena Cabrera, el aceite bajo el microscopio

La investigadora del ceiA3 indaga en los hábitos de consumo de la flor del olivo y en las tendencias a las que ha de adaptarse

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A veces hacer la vida en Córdoba no es una opción, sino una necesidad. Malos tiempos para la fuga de talentos, porque oportunidades hay pocas. Dentro y fuera. Elena Cabrera nació hace 29 años y se ha criado entre Santa Rosa y Sansueña. Tras su paso por Las Teresianas, estudió Ingeniería Agrónoma y, cuando acabó su formación académica, apenas le dio tiempo a plantearse qué dirección quería tomar, porque enseguida le salió la posibilidad de hacer un doctorado en Economía, Agroalimentaria, Desarrollo Rural y Recursos Materiales en el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) y en coordinación con la Universidad de Córdoba (UCO). Forma parte del ceiA3, el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario, y su objeto de estudio tiene la particularidad de que cualquiera puede entender qué objetivo persigue. Nada de abstracciones científicas ni de laboratorio. Elena se ocupa de indagar qué tipo de aceite prefieren los consumidores y el porqué de sus preferencias.

Algunas de las conclusiones de sus investigaciones ya están sobre la mesa. Por ejemplo: que los compradores locales prefieren el aceite de oliva o refinado (el de toda la vida, el más corriente) al virgen extra. «Llama la atención que aunque Andalucía es la principal productora prácticamente a nivel mundial de aceite es un hecho que la verdad es que la gente no tiene muy claro qué características tiene cada producto», afirma la joven. «Lo que nosotros estamos estudiantes es el hábito de consumo que tienen las personas: se trata de buscar patrones de consumo y qué características son las que provocan que una persona se decante por un aceite o por otro y los datos de los disponemos son que el consumo de aceite de oliva o refinado es superior al virgen extra aunque sea de una calidad inferior, lo que indica que hay mucho desconocimiento sobre este producto en nuestra región».

Calidad

Las fundadas apreciaciones de esta especialista chocan con una percepción que parece generalizada en la calle, y que es el consumidor actual sí tiene una conciencia clara de que el aceite de calidad aporta muchas ventajas y que la diferencia de precio no es abismal. Elena matiza. «Bueno, que la gente tenga sensibilidad con el aceite y sus variedades te lo puedes encontrar en personas que estén en contacto con el mundo del olivo o aquí en Córdoba, donde este ámbito nos coge cerca, pero, pero en cuanto uno se aleja de nuestra provincia...», suscribe la ingeniera. Y añade: «Si uno se va a Cádiz, a Málaga, o a cualquier zona costera que no tenga contacto con esa parte olivarera del mundo rural, pues el virgen extra es que es casi desconocido o si lo conocen pues a veces les parece que tiene un sabor demasiado fuerte y no lo ven útil para cocinar o para acompañar platos. Y sobre gustos no hay reglas...».

La redacción de la investigación de doctorado en la que se encuentra inmersa puede arrojar luz sobre los métodos de divulgación del aceite de oliva más propicios. La pregunta es: ¿Se trata de una tarea que deba hacer solo el mundo de la ciencia? «Yo creo que el mundo científico ha puesto ya mucho de su parte, por ejemplo realizando muchos estudios sobre los beneficios del aceite para la salud. Lo que falta es que esta información llegue al consumidor de a pie, al consumidor que no tiene ningún tipo de relación directa con el mundo científico, y ahí entra la labor educativa, didáctica», afirma Cabrera.

En la conversación con la investigadora surgen dos cuestiones más de interés. La primera, si en el mundo de la agricultura pesan aún mucho los estereotipos. La impresión de Elena es que el cambio de concepto debe venir de «un relevo generacional, que es complicado porque el campo es sacrificado cuanto menos». La segunda, qué posición juega la Universidad de Córdoba en el panorama científico internacional. Responde quien ha participado en reuniones de alcance en el exterior. «Camino siempre queda por recorrer, pero la dirección es la buena».