Julio Anguita, junto al candidato de Ganemos, Rafael Blázquez, durante un acto
Julio Anguita, junto al candidato de Ganemos, Rafael Blázquez, durante un acto - VALERIO MERINO
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El Frente Cívico de Anguita propondría al PSOE turnos para la Alcaldía

La corriente integrada en Ganemos insiste en la primacía de los programas sobre los cargos

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Es solo una voz dentro de la asamblea que decide en Ganemos Córdoba, clave para el futuro gobierno municipal de izquierdas de la capital, pero es una voz cualificada. El Frente Cívico Somos Mayoría es la organización que impulsó la Asamblea Ciudadana de Córdoba que, a su vez, es la entidad que decidió presentarse a las elecciones sin Izquierda Unida como agrupación de electores. Pues es la primera entidad que forma parte de ese conglomerado de fuerzas que ha tomado posiciones de cara a la próxima asamblea de Ganemos que será clave para dilucidar cómo se negocia con el PSOE e Izquierda Unida para formar gobierno. La propuesta es tan original como extraña para un Ayuntamiento que supera los 320.000 habitantes.

El argumentario apareció ayer en la web del Colectivo Prometeo, una de las entidades ligadas a Julio Anguita, firmado por Juan Rivera, quien además de persona muy cercana al exalcalde es el presidente de la coordinadora provincial del Frente Cívico. A todos los efectos, quien lo representa en Córdoba. El artículo se titula «Las elecciones en Córdoba capital. No olvidemos» y es un alegato a la prudencia entre las filas de Ganemos para no entregarse al PSOE. Las opciones que da el representante del Frente Cívico son fundamentalmente dos. Una es la de pactar el carácter rotatorio de la Alcaldía. Dos años para un tándem Ganemos -IU (no queda claro si en una persona de consenso o uno año cada uno) y otros dos años para el PSOE, que elegiría cuándo quiere el bastón de mando. Córdoba, con esa tesis, podría llegar a tener tres alcaldes en cuatro años.

Esta alternativa «reconocería la paridad de apoyos y no debería ser un problema si lo importante en verdad fuese aplicar el programa común en beneficio de la ciudadanía cordobesa y no quién porte la vara de mando», dice el artículo. La segunda opción es inquietante para las filas del PSOE. Propone que Ganemos vote la investidura de los socialistas pero que no entre en el gobierno municipal, que se quede en la oposición. «Si no cuaja (la Alcaldía rotatoria) porque el PSOE se niegue, siempre queda la posibilidad en esta fase con firmar unos acuerdos de cumplimiento obligatorio, apoyar la investidura de Ambrosio y quedarse en la oposición vigilando que lo pactado se ejecute. Que demuestren con los hechos el progresismo que proclaman», asegura el documento. Esa opción implicaría un gobierno inestable por cuatro años en el Consistorio cordobés.

Autoridad moral

El artículo es tremendamente coherente con lo dicho por Anguita en otros escenarios. En concreto, el exalcalde pidió a su organización en 2012 que no entrase en el Gobierno autonómico con una sentencia lapidaria: «Los nuestros son los otros». Anguita perdió por goleada aquella batalla que le distanció enormemente de la coalición. Los argumentos del Frente Cívico son, hoy, calcados a aquel debate político. El artículo del representante del Frente Cívico está escrito en un momento táctico destacable.

El Frente Cívico da por bueno lo que la entidad liderada por Julio Anguita ha llamado «un frente anti-PP». Se trata, asegura, «de una medida profiláctica». Asegura que el equipo de Nieto ha sido un puntal del bipartidismo al que, además, acusa de haber acusado con «soberbía y chulería» durante los cuatro años en que ha estado al frente de la ciudad. Por ende, no existe un debate, asegura, de que Nieto deba continuar o no al frente de la Alcaldía de Córdoba. El problema radica en qué hacer con el PSOE -que no es de fiar, dice el texto- porque el artículo entiende que con IU no ha discrepancias de fondo y que, de hecho, la candidatura tendría que haber sido conjunta. Ese, señala, ha sido el gran error de Ganemos en estas municipales.

La asamblea de Ganemos tendrá que decidir cómo se afronta el pacto

No existen muchos precedentes de alcaldías rotatorias en grandes ciudades. El caso más cercano es el de Jerez de la Frontera. María José García Pelayo (PP) y Pedro Pacheco (PSA) pactaron turnarse dos años para cerrar el paso al PSOE. Llegado el momento de entregar el bastón de mando, la regidora popular destituyó a Pacheco y se negó a cumplir el acuerdo. Este tipo de supuestos están vinculados a ayuntamientos sumidos en un grave problema de inestabilidad porque, en realidad, quién se sienta en la silla importa.