Sucesos
Caso Cerro Muriano: la prueba del lago se hizo en 2018 con zódiac, línea de vida y arneses
Ese ejercicio se realizó en primavera, con temperaturas suaves y con medidas de seguridad que difieren de las tomadas el pasado 21 de diciembre
La investigación revela que la prueba del lago de Cerro Muriano pudo «suspenderse o modificarse» tras un primer intento fallido
El ejercicio militar denominado 'cruce del cauce de agua' en el que murieron ahogados un cabo y un soldado el pasado 21 de diciembre en la base de Cerro Muriano se había realizado ya en 2018, pero entre los meses de abril y ... junio. En el mismo lugar, pero con embarcaciones zódiac para apoyo y rescate del personal y con un tendido de una línea de vida con mosquetones y arneses para los militres que participaba en la práctica, una unidad tipo compañía. Unas medidas de seguridad y de temperatura que distan mucho de las establecidas por el capitán de la compañía en la última prueba en el lago con fatal desenlace.
La investigación de la Policía Judicial remitida al Juzgado Togado Militar, a la que ha tenido acceso ABC, explica que la prueba ordenada por el capitán de la compañía se encontraba contemplada dentro de la fase de formación, pero no especificaba ni distancia ni condiciones en las que debía ser ejecutada.
Las diligencias de investigación de la Guardia Civil remitidas al Juzgado Togado Militar exponen que al no existir un catálogo de medidas de seguridad para la realización del ejercicio 'cruce del lago', el capitán debió adoptar las que, «según su criterio profesional y experiencia, consideró suficientes». El capitán ordenó establecer tres elementos: una cuerda guía, que pudiera ser utilizada en caso de emergencia para sujetarse por los militares; disponer de personal para ayudar en caso de necesidad; y establecer un lugar con un cañón de calor para tratar a los soldados tras el cruce del lago.
En el caso de la cuerda guía, esta fue instalada, según el capitán, por personas con suficientes conocimientos para hacer un nudo de seguridad. Era de un material flexible, tipo nylon y sujeta por mosquetones. Su función, a juicio de la Policía Judicial, no era como línea de vida sino de guía a los soldados por la ruta a seguir y en caso de urgencia servir de sujeción.
La distancia entre las orillas era de 109 metros y el material y la carencia de elementos como sensores, ignorando si podía disponerse de ellos, hicieron que por mucho que se ocupó el capitán de que la cuerda estuviera tensa, ésta no aguantara mucho sin combarse y, finalmente, por el peso de los numerosos militares que la agarraron en desesperación, hundirse.
Por tanto, la Policía Judicial concluye en su informe remitido al juez que esta medida resultó «insuficiente». El resto de ejercicios realizados en ese mismo lugar en los dos últimos años, no incluían estas medidas anteriormente descritas en el ejercicio de 2018, pero al igual que en el caso anterior «no se dispone hasta la fecha de información sobre distancia y profundidad del ejercicio». En este caso, el ejercicio podría haberse realizado por otra parte sin esa misma profundidad.
Medios auxiliares
En el manual militar recabado por la Policía Judicial aparece que el mando debe tomar decisiones conscientes que permitan «aceptar riesgos en unos niveles aceptables y que deben introducir el planeamiento del riesgo en instrucción y adiestramiento». El capitán, a juicio de esta instrucción, se enfrentaba con condicionantes como personal poco experimentado; desconocimiento de las capacidades de los soldados para desenvolverse en medios acuáticos -las pruebas de acceso al ejército como soldado profesional no contemplan la prueba de natación- y la temperatura del agua. Esto viene unido a la distancia a recorrer, que son 109 metros, dos veces un largo en una piscina olímpica.
La conclusión a la que llega la Guardia Civil es que «hubiera sido oportuno tratar de disponer de embarcaciones auxiliares y medios de flotación (flotadores o elementos flotantes de seguridad), y ejercicio en un número reducido de ejecutantes para poder auxiliarlos con garantías, en caso de problemas, así como disponer de una línea de vida aproximada a ello, de la entidad y robustez suficiente para soportar número previsto de militares que realizaron el cruce del lago».
En estas diligencias ampliatorias han servido al juez togado militar para determinar la imputación por un delito 'contra la eficacia del servicio' del capitán, un teniente y un sargento de la compañía de la que formaban parte el cabo Miguel Ángel Jiménez y el soldado Carlos León. En este caso, el ejercicio sobre el que se basa la investigación policial como tal -que se llevó a cabo con temperaturas gélidas en una distancia de 109 metros en un lago artificial con tres metros de profundidad- «no se encuentra especificado en la documentación consultada».
Según datos del Estado Mayor de la Brigada, este ejercicio de 'cruce de un cauce de agua' se ha realizado hasta en cuatro ocasiones anteriormente, una de ellas con el mismo capitán responsable de la compañía, pero en las dos últimas veces con militares experimentados, no con soldados 'novatos' y en los meses de junio u octubre, nunca en diciembre.
La Policía Judicial concluye en este apartado que «parece habitual el uso del lago pantano de la zona para la realización de ejercicios de cruce de medios acuáticos para compañías». En cuanto al extremo de si el capitán responsable estaba experimentado en esta maniobra, señala que este jefe de la compañía ya dirigió una en octubre de 2022, pero con soldados profesionales o veteranos (no de instrucción primera). De hecho, el 30 de junio del año pasado hubo un ejercicio en el mismo lugar con soldados en periodo básico de instrucción y en el que no se describen medios adicionales de seguridad.
Cruce de agua de 'escasa entidad'
La instrucción está reglada y detallada pero con algunas lagunas de cara a saber si fue prueba muy exigente. Es decir, según recoge el atestado, «no se detalla en ninguno de los manuales consultados por la Policía Judicial las medidas de seguridad para el ejercicio en cuestión». La llamada Unidad de Preparación Básica se constituye el 13 de noviembre de 2023 y se designa al capitán como mando acompañado por dos tenientes, cinco sargentos, cinco cabos, cinco soldados veteranos al cargo de 66 soldados, es decir, 17 mandos en total, que debería velar por la seguridad en la prueba.
El capitán elaboró un plan de instrucción que elevó al coronel jefe de la Reina 2 quien lo autoriza una vez supervisado. De esta forma, el capitán estaba al mando de una compañía nombrada y estructurada y, por tanto, «con competencia para dirigir los ejercicios que fueron aprobados», señala el informe de la Guardia Civil.
En estos manuales de la BRI X se habla de «realizar paso de un curso de agua de escasa entidad», pero ahí radica una de las mayores interrogantes en este caso. El lago tenía 109 metros de orilla a orilla por la zona central, pero el instructor no tiene datos para definir esa «escasa entidad» que recogen los manuales. ¿Se puede considerar 'escasa entidad' un lago artificial con fango y más de tres metros de profundidad con unas temperaturas que rozaban de 1 a 3 grados en el exterior ese 21 de diciembre?
«La hipotermia en el lago era un factor de riesgo a tener en cuenta. El agua pierde calor veinticinco veces más rápido que el aire», han añadido en su declaración los especialistas GEAS de actividades subacuáticas de la Guardia Civil» en este mismo informe ya en manos del juez togado militar.
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