Energía
Una cooperativa permitirá colocar paneles solares a los vecinos del Casco de Córdoba en suelo rústico
la factura de la luz
Faecta, una filial de Mondragón y Repsol preparan un proyecto para 700 familias que no pueden acceder al autoconsumo en sus viviendas
La Diputación financia con 350.000 euros 36 proyectos de renovables

Los vecinos del Casco de Córdoba, de la mayor parte al menos, no pueden colocar paneles de generación eléctrica fotovoltaica. Ni autoconsumo, ni baterías, ni agua caliente, ni nada. La mayor parte de la zona histórica de la ciudad se encuentra con estas limitaciones por motivos puramente patrimoniales. Desde que gobernaba IU, la Gerencia dejó de aceptar este tipo de proyectos en las azoteas. Pero nadie dijo que los paneles fotovoltaicos solo se pueden colocar en azoteas.
La organización de cooperativas Faecta, una filial del grupo vasco Mondragón (Ekiluz) y Repsol han lanzado un proyecto para que los vecinos del Casco puedan colocar paneles fotovoltaicos en un radio de 25 kilómetros de la ciudad. En concreto, en una finca rústica. Urbanismo está trabajando en colaborar en la obtención de los terrenos.
Los responsables del proyecto aseguran que, en paralelo, se trabaja en la formalización de la cooperativa que se espera que llegue a unos 700 socios (u hogares). Se trata de una realidad conocida como comunidades energéticas. En concreto, propone una reducción de la factura de la luz de un 80 por ciento a cambio, obviamente, de la realización de la inversión.
Faecta está abordando con la Gerencia de Urbanismo la obtención de una hectárea en la Vega porque Ekiluz realiza comunidades energéticas en lugares cercanos a las viviendas de los cooperativistas (en un radio de 25 kilómetros). Se llama generación eléctrica de proximidad. Evidentemente, esto no es un proyecto de autoconsumo porque las placas solares no están en las viviendas y costaría un potosí la conexión. Sin embargo, permiten generar electricidad, volcarla a la red, cobrar por ello y, con esos ingresos, financiar parte de lo que cuesta la factura eléctrica de cada casa «que siempre procede de la red eléctrica», explica Ekiluz en su comunicación corporativa. Es un juego de ingresos y gastos.
La estrategia es similar a tener un huerto urbano, cosechar tomates, venderlos a supermercados y con el dinero recibido pagar parte de lo que cuestan los tomates que se adquieren en el supermercado del barrio. La empresa explica que cada hogar cooperativista tiene en el parque fotovoltaico tantos paneles solares como se precisan para su consumo diario en condiciones normales de sol. Eso permite un balance equilibrado entre lo que entra y lo que sale.
El Ayuntamiento de Córdoba asegura que apoya el proyecto en el que será clave, dijo el teniente de alcalde de Urbanismo, Salvador Fuentes, la gobernanza del mismo. Básicamente cómo se controla que todos los cooperativistas participen financieramente en el proyecto. Los organizadores de la cooperativa han pedido al Ayuntamiento de Córdoba que sea una parte activa de la comunidad. Se descarta que se lleve a cabo sobre suelo público por la equidad con el tratamiento con otros barrios. Fuentes aseguró que se trata de una solución "moderna y europea" a las necesidades de aprovechamiento de fuentes renovables.
Las comunidades energéticas no son, ni mucho menos, una novedad. Se trata de organizaciones de personas, que precisan de entidad jurídica, que no tienen techos donde colocar los paneles (en muchos casos, por dificultades arquitectónicas de los edificios donde viven) y se organizan para ocupar espacios de forma común. Algunas de estas comunidades incluyen contrataciones colectivas de energía. En cualquier caso, siempre se acude a empresas especializadas para la creación del huerto solar y su mantenimiento.
La colocación de placas en el Casco Histórico es una vieja prohibición de tiempos de IU que se ha quedado en las prácticas de Urbanismo, entre otras cuestiones, porque la Consejería de Cultura está haciendo lo mismo en los proyectos que llegan de zonas históricas de los municipios de la provincia. La Gerencia trabaja desde hace muchos meses en una alternativa.
El gobierno municipal pretende llevar este asunto al grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad con el objetivo de consensuar criterios técnicos entre ayuntamientos que tienen el mismo problema. Fuentes aseguró que se ha sondeado el uso de los tejados solares, que se mimetizan con la edificación, pero dijo que es una tecnología cara. También se están trabajando con otras fuentes como la aerotermia o la geotermia que no tienen específicamente un impacto visual tan grande.
En el caso del Casco, el Ayuntamiento entiende que no es posible autorizar placas solares en entornos muy determinados por monumentos de gran impacto sin tener problemas con la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Y ello incluso con paneles solares cada vez menos ostentosos como los que se están colocando ahora que no tienen nada que ver con las estructuras que se montaban hace una década.
Un grupo de vecinos del Casco se manifestó ante el Ayuntamiento para pedir que se negocie este asunto. El teniente de alcalde de Urbanismo, Salvador Fuentes (PP), se comprometió en el Pleno a recibir a los vecinos para buscar alternativas. En las últimas semanas, está dando la cara una nueva realidad de esta prohibición. Se están rechazando en masa las peticiones que llegan de colocar paneles fotovoltaicos en las parcelaciones. Ahí el problema no es estético sino legal. Urbanismo sostiene que no puede autorizar licencias o declaraciones responsables en casas levantadas sin licencia.
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