El expresidente del Córdoba CF José Miguel Salinas
El expresidente del Córdoba CF José Miguel Salinas - Valerio Merino
ENTREVISTA

Córdoba CF | Salinas: «Lo que ha pasado se veía venir; cuanto más dinero hubo, más se gastó sin norte»

Asegura que el club «está en una crisis de credibilidad muy grande en todos los estamentos futbolísticos»

CórdobaActualizado:

El sábado se cumplieron diez años de su nombramiento como presidente del Córdoba CF. Bajo su mandato de dos temporadas, el club se consolidó en Segunda, etapa que ahora se corta en las manos de Jesús León y tras pasar por las de Carlos González. José Miguel Salinas analiza el pasado, presente y futuro blanquiverde.

¿Qué significó para usted ser presidente del Córdoba CF cuando lo había sido casi todo en la política?

Es de esas cosas que uno creía que jamás iba a llegarle en la vida, sobre todo después de que los clubes se convirtiesen en SAD. Pepe Romero (Prasa) fue muy claro conmigo. Entré sabiendo que había que afrontar una situación de no desaparición, de evitar un descenso administrativo y que la propiedad no podría aportar ni un euro. En mis dos años nos salvamos sin apuros. Me siento satisfecho de lo que hicimos. La herencia que recibió el siguiente (Carlos González) la desaprovechó en parte porque le dejamos un patrimonio de jugadores importante. El Córdoba solventó la crisis con dignidad sin que tuviera la época buena de los derechos de televisión. Hubo estabilidad: no se tocó el Consejo en dos años; solo tuve un director deportivo, Javier Zubillaga, y también un entrenador, Lucas Alcaraz.

Prasa vendió a Carlos González. ¿Qué opina de esta etapa? ¿Qué ha cambiado en estos diez años?

Han cambiado casi todo y si nos atenemos a la actualidad, pues ha sido a peor. Fui el último presidente cordobés. Los de aquí no podíamos hacer determinadas cosas porque teníamos que pasear por Gran Capitán. A Rafael Campanero le pasó lo mismo. Para el que llega de fuera, como ellos han dicho, esto es un negocio y una empresa. Pero olvidan que también es un sentimiento. De hecho, representa a la ciudad. Lo demuestra cuando hay un ascenso: van a las Tendillas miles de personas que ni siquiera han pisado El Arcángel. Carlos González primó lo económico y el negocio por encima de todo y lo dejó descapitalizado y tocado.

Llegamos a la etapa actual. ¿Cómo valora el año y medio de Jesús León?

Compró el Córdoba CF en una situación muy mala y él sabrá por qué a ese precio (9,5 millones). Pagó una cantidad exorbitante para un club que estaba en descenso en enero. Por muchos motivos conseguimos la permanencia. Entre otros, porque estaba Luis Oliver. Será todo lo controvertido que quieran, pero al Betis lo subió a Primera, al Córdoba lo mantuvo y al Extremadura también. Da la impresión de aquella salvación dio una resaca de la que todavía no se ha recuperado.

Los responsables de este descenso. ¿Es solo la herencia o hay algo más?

La herencia recibida tendrá la importancia que tenga, pero esto no es una herencia al uso. León no es hijo de González. Jesús se quedó con el Córdoba CF porque le dio la gana. El responsable máximo es quien toma todas las decisiones, es decir, el dueño. Si eliges cuatro entrenadores por temporada, dos directores deportivos y juegan 35 jugadores, al final es responsabilidad de quien toma el 100% de las decisiones. Algunos solo pueden criticar esas decisiones, pero éstas son las que son. El comportamiento de la afición ha sido ejemplar: de una tolerancia, un respeto y un ánimo enorme. En otro sitio, con esta situación, se hubieran roto las costuras del club. Aquí la gente ha aguantado. Es cierto que cogió una mala herencia, pero no se puede decir que le pillara de sorpresa. González no lo engañó. Le puso un precio disparatado y él tragó.

Parece ilógico que el club gaste 17 millones y se vaya a Segunda B.

Y solo le queda Andrés Martín [ pendiente de un posible traspaso al Rayo Vallecano] y se ha gastado mucho dinero. No tiene mucha explicación, porque no ha hecho inversión deportiva y no tiene justificación razonable en qué ha gastado el dinero.

¿Le preocupa las consecuencias que pueda tener el descenso y la situación económica?

Me preocupa mucho porque la situación es mala como todo el mundo sabe y el presidente reconoce. Creo que para recuperar la estabilidad y la credibilidad necesita dos elementos que no está poniendo sobre la mesa. Primero, la humildad y el reconocimiento de que esto ha sido un auténtico desbarajuste. Sin humildad es difícil tener credibilidad. Segundo, el Córdoba necesita también una enorme dosis de verdad. Humildad y verdad son los dos elementos clave para recuperar la credibilidad. Y reconocerlo no con una frase hecha como hizo el otro día, sino con un buen baño de humildad y comenzar a decir la verdad. Tenemos que tener claridad y transparencia. No veo que eso se vaya a producir. El Córdoba está en una crisis de credibilidad muy grande en los estamentos futbolísticos y en la propia ciudad.

La batalla judicial entre Jesús León, Carlos González y Luis Oliver, ¿qué le parece?

Ahora mismo forma parte del Córdoba. La opinión que mantengo es que sin solucionar eso, difícilmente va a funcionar la parte deportiva. Hasta el 31 de julio no sabremos quién será el dueño del Córdoba. ¿Qué es previsible? Que no lo aclaremos. Que el Córdoba pase a un protagonismo judicial, salvo que se produzca milagrosamente un acuerdo de pagar una cantidad.

¿No cree que León tenga capacidad para abonar los 4,5 millones?

No conozco sus números, pero si soy el presidente de una sociedad que se está jugando tanto y tengo dinero para pagar, hago una aportación de capital a mi empresa y no dejo de abonar las nóminas durante tres meses. Eso es un comportamiento racional. Si no pone dinero para pagar los salarios, puedo pensar que no va a tener 4,5 millones guardados. León, financieramente, es habilidoso e imaginativo, pero 4,5 millones no es calderilla.

Esa cuestión es una piedra angular del futuro, ¿no cree?

Que no ponga el dinero, en mi opinión, no es motivo para que se vaya. No va a decir: «Carlos, no tengo dinero; ahí tienes el club». Esto puede entrar en una batalla judicial que degenere. Además, Oliver está por medio y no sabemos en qué posición está jugando sus cartas. ¿Es la mejor posición estar en Segunda B en un tripartito como éste? Es una posición muy complicada porque hay que dedicarle un porcentaje alto de tiempo y mucho dinero a este tipo de peleas. Si fuera presidente del Córdoba en una situación como ésta, sería para salir corriendo. La pelea judicial está en marcha y garantizada. Las denuncias y querellas que conocemos hasta ahora son posicionamientos para la gran batalla, que es quién se queda con el Córdoba y en qué condiciones. El dueño tiene una ventaja en derecho y es que tiene la posesión. Pero si no pagas, judicialmente lo perderás. ¿Cuándo? Ahí juega a favor la lentitud de la justicia española, que favorece a León.

¿Lo que ha pasado se veía venir?

Sí. Estos giros y bandazos hacían vislumbrar lo que finalmente ha pasado con el descenso a Segunda B. Conforme más dinero hubo, más se ha gastado sin ningún norte.

¿Alguna vez tendrá el Córdoba la cesión del estadio o una Ciudad Deportiva propia?

Hay que ser claro. Con una cesión formal hay que pagar un canon. El Córdoba CF vive cómodo en la situación actual. Con la cesión en precario nunca pagas nada y jamás el Ayuntamiento le va a quitar el estadio El Arcángel al primer equipo de la ciudad. La cesión tiene ese problema. Respecto a la Ciudad Deportiva es un tema estratégico en el fortalecimiento del club. Hay dos modelos: uno, con aprovechamientos comerciales; o dos, una ciudad pura sin esos usos. La segunda no sería tan cara y tan difícil de conseguir, incluso por fases. En este segundo modelo si el Córdoba recupera dinero, sería una situación a recuperar.