La Virgen de la Fuensanta avanza por el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral de Córdoba - Álvaro Carmona
PASIÓN EN CÓRDOBA

Alegría de campanas para la Virgen de la Fuensanta en su último recorrido por Córdoba

La patrona parte regresa a su santuario en una procesión muy concurrida y solemne

CórdobaActualizado:

En su día, el 8 de septiembre, serán las tradicionales campanitas de barro, que tanto gustan a los niños, pero en la víspera, son las campanas, sin diminutivo, de bronce, las que se rinden como una ofrenda a las plantas de Nuestra Señora de la Fuensanta. La patrona de Córdoba ha abandonado la Catedral de la ciudad en la ya tradicional procesión de la víspera.

Lo ha hecho en un momento cargado de emoción, con las campanas repicando en su fiesta, y al final de un largo cortejo con muchas hermandades de Córdoba. Estrenaba su paso los respiraderos laterales, obra de Emilio León, y los faldones, bordados por Francisco Mira, y lucía la Virgen el manto rojo que le regaló la archicofradía del Carmen de San Cayetano.

Era novedosa la estampa de verla con manto en su paso procesional, pero quizá se acercara más a su iconografía de siempre, y más en este año en que se cumple el 25 aniversario de la coronación canónica. En las esquinas los nardos fragantes de cada septiembre, y en el friso del paso, hermosas rosas blancas. El Ayuntamiento le había regalado por el aniversario un broche que llevó la Virgen.

Llevó la Virgen el broche regalado por el Ayuntamiento a los 25 años de su coronación

Entre el bronce de las campanas se abría paso la música de la banda de Tejera. «Fuensanta coronada» primero y luego «El Corpus», y sonaban a día de fiesta grande, porque para la Iglesia era ya el día de la Natividad de la Virgen María, y había algo como de amanecer aunque fuera de noche.

Y con paso ligero marchó por su camino histórico hacia su santuario, vacío desde que se fue el domingo para emprender la ruta por las iglesias de Córdoba, y muchos la acompañaron en pasos largos que no perdían elegancia y en giros ni lentos ni rápidos, a la voz maestra de Curro. Volvió a su casa y ya era fiesta en Córdoba.