María Santísima de la Amargura, en su paso de palio el Domingo de Ramos de Sevilla
María Santísima de la Amargura, en su paso de palio el Domingo de Ramos de Sevilla - Juan José Úbeda
LA CUARESMA EN ABC

La Amargura según Antonio Moreno Pozo: el homenaje contemporáneo del cordobés a Manuel Font de Anta

El compositor de Puente Genil escribe una marcha para el centenario de «Amarguras»

CórdobaActualizado:

¿Cómo se escribe una marcha para homenajear a una marcha mítica? Este jueves 14 de marzo se cumplen cien años de la terminación de «Amarguras», la composición de Manuel Font de Anta que ahora es un himno para la Semana Santa de Sevilla y de casi toda Andalucía, y se han sucedido los homenajes.

Uno de ellos lo protagonizó un cordobés: el compositor Antonio Moreno Pozo (Puente Genil, 1981) acaba de estrenar «El rostro de la Amargura», una pieza inspirada por la Dolorosa de la cofradía conocida en Sevilla como del silencio blanco y dedicada a Manuel Font de Anta, autor, entre otras de «Amarguras» y «Soleá, dame la mano».

Se trata de una composición con valores propios que rinde homenaje al autor, y lo hace de varias formas, y siempre con un lenguaje contemporáneo. Para empezar, parte de las notas del famoso tema de «Amarguras», pero con los valores alterados. Es decir, con una duración distinta. Le sucede luego un primer tema en el que Antonio Moreno Pozo ha querido que alude al «forte» del primer trío, es decir, de la zona central de la mítica composición.

La inspiración del compositor de Puente Genil guía después la marcha por pasajes muy sugerentes, en el que no faltan ecos de «Soleá, dame la mano». Tras la reexposición de este tema se llega a una última sección que, insiste su autor, no es propiamente un trío, que se basa en las saetillas finales de «Amarguras». Tal y como la composición a la que rinde tributo, es un poema sinfónico en forma de marcha.

La música fluye de la inspiración del compositor de Puente Genil y en ciertos momentos sigue el homenaje a Manuel Font de Anta, desde las trompetas hasta las trombones y tubas al final, que evocan un homenaje a una composición imprescindible que se hace desde la personalidad y la inspiración de un autor del siglo XXI.