La custodia con el Santísimo, al pasar por la calle Magistral González Francés - Roldán Serrano
PASIÓN EN CÓRDOBA

El Corpus Christi irradia de blanco, fe y belleza el entorno de la Mezquita-Catedral de Córdoba

Miles de personas arropan en la calle la procesión de Jesús Sacramentado

CórdobaActualizado:

El blanco es el color del Corpus Christi. No sólo el litúrgico, que es importante, sino también el que rodea a toda la celebración. Blancas son las ropas de los sacerdotes y las de los seminaristas, pero también las flores repartidas por muchos de los altares que jalonaban el camino por donde tenía que pasar la custodia.

Así pasó la procesión del Corpus Christi por las calles de Córdoba. Era un día ya de pleno verano, con un calor cada vez más perceptible, pero que todavía no era asfixiante. Y todo resplandecía en blanco, también el Señor en el sacramento, y la plata de la custodia de Enrique de Arfe y de la peana de Damián de Castro, y las rosas blancas y las magnolias.

Los cordobeses esperaron en las calles y antes pasearon por los altares que muchas cofradías instalaron en el recorrido, y repararon en los símbolos, en las imágenes y en los detalles, y vieron cómo el año del Sagrado Corazón de Jesús había llevado hasta allí muchas imágenes con esa iconografía. En el cortejo iba el alcalde, José María Bellido.

El momento cenital fue la bendición con el Santísimo, que se hizo en el Triunfo. Allí el obispo invitó a mantener la actitud de «adoración» ante Jesús Sacramentado y pidió que crezcan los movimientos de fieles cristianos que lo fomentan. También recordó que al caer en la cuenta de la importancia de la Eucaristía se repara también en la necesidad de más sacerdotes. «Pido al Señor por los sacerdotes, las familias, jóvenes, niños, ancianos y sobre todo enfermos», dijo Demetrio Fernández.