Paso de misterio de la Humildad y Paciencia, de la Paz
Paso de misterio de la Humildad y Paciencia, de la Paz - VALERIO MERINO
LAS CLAVES

Un Miércoles Santo pleno y gozoso

Miles de personas se echan a la calle para disfrutar de las seis cofradías de la jornada, que realizaron estación de penitencia en la Catedral con algunos retrasos

CÓRDOBAActualizado:

Al igual que el días precederos, la lluvia hacía acto de presencia pocos minutos antes de la salida de la primera cofradía. En este caso, de la hermandad de Las Palmeras. Cuando todo indicaba que la corporación iba a solicitar la media hora de cortesía, la cruz de guía de la hermandad se ponía en la calle a las cuatro de la tarde. Ante la alegría de todo un barrio, el Crucificado y su Madre de Vida, Dulzura y Esperanza comenzaba su camino hacia la Catedral, en la que es su quinta estación de penitencia por carrera oficial.

Alternando los tramos de ruedas con los de costaleros, el paso se acercaba poco a poco al centro de la ciudad dejando olor a incienso en Ciudad Jardín. Pero sería su paso por el primer templo de la diócesis el momento de mayor gozo del recorrido. Un momento histórico que llegó a las 21.00 horas con la entrada y que no estuvo exento de lágrimas entre los hermanos. La culminación de un gran esfuerzo de muchos años que en la noche del Miércoles Santo obtuvo su mayor recompensa, ofreciendo un ejemplo a toda la Córdoba cofrade. A las 21.15 horas, el Señor de la Piedad se postraba ante la Custodia de Arfe ante el canto de una saeta y las palabras de Manuel Hinojosa Petit.

Con una luna espectacular, la hermandad de la Palmeras iniciaba tras el paso por el altar en la Puerta de las Palmas su regreso al barrio, al que tuvo presente durante todo el recorrido portando hojas de palmeras en honor a sus vecinos.

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  1. La Piedad hace historia

    Crucificado de la Piedad de las Palmeras
    Crucificado de la Piedad de las Palmeras - RAFAEL CARMONA

    Al igual que el días precederos, la lluvia hacía acto de presencia pocos minutos antes de la salida de la primera cofradía. En este caso, de la hermandad de Las Palmeras. Cuando todo indicaba que la corporación iba a solicitar la media hora de cortesía, la cruz de guía de la hermandad se ponía en la calle a las cuatro de la tarde. Ante la alegría de todo un barrio, el Crucificado y su Madre de Vida, Dulzura y Esperanza comenzaba su camino hacia la Catedral, en la que es su quinta estación de penitencia por carrera oficial.

    Alternando los tramos de ruedas con los de costaleros, el paso se acercaba poco a poco al centro de la ciudad dejando olor a incienso en Ciudad Jardín. Pero sería su paso por el primer templo de la diócesis el momento de mayor gozo del recorrido. Un momento histórico que llegó a las 21.00 horas con la entrada y que no estuvo exento de lágrimas entre los hermanos. La culminación de un gran esfuerzo de muchos años que en la noche del Miércoles Santo obtuvo su mayor recompensa, ofreciendo un ejemplo a toda la Córdoba cofrade. A las 21.15 horas, el Señor de la Piedad se postraba ante la Custodia de Arfe ante el canto de una saeta y las palabras de Manuel Hinojosa Petit.

    Con una luna espectacular, la hermandad de la Palmeras iniciaba tras el paso por el altar en la Puerta de las Palmas su regreso al barrio, al que tuvo presente durante todo el recorrido portando hojas de palmeras en honor a sus vecinos.

  2. Humilde grandeza

    Misterio de la Humildad y Panciencia, de la Paz
    Misterio de la Humildad y Panciencia, de la Paz - V. MERINO

    La plaza de Capuchinos fue ayer uno de los puntos de mayor aglomeración de la jornada. Llena hasta la bandera, esperaba ansiosa la confirmación de la salida de la hermandad de la Paz. A la hora prevista y sin dilación, la corporación capuchina colocaba su cruz de guía para dar paso al éxtasis con la salida de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia. Uno de los mayores misterios de la Semana Santa de Córdoba que levantó los aplausos del público con sus constantes cambios en el andar.

    En cuanto a la imagen del Cristo, la talla de Martínez Cerrillo vestía una elegante túnica roja, en contraste con la plata y marfil del nuevo juego de cordón y cíngulo que en este día estrenaba Humildad. En cuanto a la decoración floral, el misterio lucía un friso variado en tonos morados. El paso por San Miguel o la llegada a Catedral por Amador de los Ríos con el acompañamiento musical del Rosario de Linares, dejó maravillosos momentos antes de asomar por los Jardines de Colón, así como la entrada en el Patio de los Naranjos con los sones de la marcha «Ave María».

  3. Blaca Paloma, danos la Paz

    Virgen de la Paz y Esperanza
    Virgen de la Paz y Esperanza - V. MERINO

    Blanca, pura y ofreciendo la Paz que tanta falta le hace al mundo. Más necesaria que nunca, la Virgen de la Paz y Esperanza repartió elegancia por los rincones de la ciudad. Majestuosa sobre su espectacular paso de palio ochavado y exornada con flores blancas, la Paloma de Capuchinos salía de su plaza con los sones de la Filarmónica de Pilas. «Paloma de Capuchinos» o «Macarena», de Cebrián sonaban tras el manto blanco y plateado de la «Niña» de Cerrillo. Un palio blanco que, tras la petalada realizada por la hermandad de la Sentencia en la calle Gondomar lucía también hojas rojas sobre su magnífico techo de palio.

    A su paso por la parroquia de la Trinidad campanas de júbilo por la llegada de la Madre de Dios. Emocionante un año más fue su paso por el Patio de los Naranjos, que se caía en aplausos hacia la Paloma de Capuchinos. La flor más bella entre los incipientes azahares era la encargada de cerrar la noche en la carrera oficial antes de su flamante paso de cada año por los Jardines de Colón.

  4. Pasión de un barrio

    Señor de la Pasión, de San Basilio
    Señor de la Pasión, de San Basilio - A. CARMONA

    Si en Capuchinos había expectación, no menos en el barrio de San Basilio para la salida de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y de María Santísima del Amor. Exornado con rosas rojas, el Nazareno del Alcázar Viejo hizo un alarde de elegancia absoluta en su salida del barrio a través del arco de Caballerizas. Enlazando una marcha tras otra, el vecino más querido se ausentaba unas horas de su barrio para realizar estación de penitencia en la Catedral.

    No pasó inadvertido el detalle de la hermandad de colocar un crespón con los colores de la bandera belga con motivo de los atentados terroristas perpetrados esta semana en Bruselas. Poco a poco, Pasión se acercaba a la calle San Fernando y, con ello, a la carrera oficial, en la que entró con el estilo distinguido y flamenco que caracteriza a este paso.

  5. Amor de San Basilio

    Virgen del Amor, de San Basilio
    Virgen del Amor, de San Basilio - A. CARMONA

    Ni siquiera la alcaldesa quiso perderse la salida de María Santísima del Amor y de San Juan Evangelista. Fue ella, la encargada de hacer la primera «levantá» del palio de la hermandad de San Basilio. Tras su salida de la parroquia de Nuestra Señora de la Paz, el rojo palio se fue perdiendo hacia el arco de las Caballerizas, donde la Virgen fue objeto de una petada a la salida de su barrio, que se completó con los «vivas» de sus vecinos y con sonoros aplausos.

    Especialmente bello fue el paso de la Dolorosa por Blanco Belmonte y Cardenal Herrero antes de alcanzar la Catedral. Con la candelería completamente encendida y con el blanco de las rosas en sus jarras, María Santísima del Amor emprendía su regreso a casa, donde la esperaban cientos de vecinos y cofrades para cerrar un espléndido Miércoles Santo en San Basilio.

  6. Señor, perdónanos

    Misterio del Perdón, de la iglesia de San Roque
    Misterio del Perdón, de la iglesia de San Roque - RAFAEL CARMONA

    La recóndita iglesia de San Roque era la siguiente en abrir las puertas del Miércoles Santo. En una complicada maniobra de salida en una calle Buen Pastor atestada de gente, el misterio de Nuestro Padre Jesús del Perdón ante Anás ponía rumbo a la Catedral. Una jornada en la que los cofrades pudieron disfrutar de la nueva túnica del Señor. Una pieza de color morado, al igual que el surtido floral del misterio.

    Por la disposición de su misterio, la entrada del Perdón por la Catedral fue uno de los grandes momentos de la noche en el primer templo. Al compás de la marcha «Señor de Sevilla», interpretada por Coronación de Espinas, el paso del titular de la corporación de San Roque hizo estación de penitencia ante el Santísimo. En cuanto al recorrido oficial, el misterio completó un magnífico giro en el palco de las Tendillas al son de «Refúgiame».

  7. Rocío de dulzura

    Virgen del Rocío y Lágrimas, del Perdón
    Virgen del Rocío y Lágrimas, del Perdón - RAFAEL CARMONA

    Tras el Perdón, el palio de Nuestra Señora del Rocío y Lágrimas con su nuevo conjunto de borlas y fleco de oro en las bambalinas. Al igual que el año anterior, el paso de la Dolorosa llamó especialmente la atención por la original combinación de especies en el exorno floral, en su mayoría en tonos rosados, blancos y anaranjados. Una decoración llevada a cabo un Miércoles Santo más por la firma Pinsapo.

    Con caminar refinado y solemne, la Virgen del Rocío y Lágrimas recorría las calles de la judería acompañada de la Asociación Musical Pedro Morales, de Lopera. Un tránsito dulce bajo la luz de la luna que adquirió su mayor esplendor en las inmediaciones de la Catedral antes de su regreso al templo.

  8. Camino del Calvario

    Cristo del Calvario abandonando San Lorenzo
    Cristo del Calvario abandonando San Lorenzo - V. MERINO

    Esta vez sí, San Lorenzo fue testigo de la salida de una de las tres corporaciones que radican en el templo. Tras la entrada apresurada de la Entrada Triunfal y la salida frustrada de Ánimas, la hermandad del Calvario atravesó el arco de la iglesia para realizar estación de penitencia en la Catedral. Para ello, el Señor del Calvario lucía en la tarde de este Miércoles Santo la túnica más antigua de su ajuar, la que le regaló Don Juan de Austria y que es conocida como «la túnica de cola color corinto».

    Precisamente, el Cristo del Calvario fue el encargado de abrir la jornada en la carrera oficial, aunque sus mejores momentos los vivió en la calle Deanes o en su salida del primer templo. Momentos en los que la oscuridad de la noche contrastaba en las calles estrechas con el dorado del paso y con el exorno floral, compuesto de statis morados y 300 jacintos malvas. Un deleite para los sentidos, al igual que la tierna talla que camina cansada por el peso de la cruz.

  9. El mayor de los dolores

    Virgen del Mayor Dolor, del Calvario
    Virgen del Mayor Dolor, del Calvario - V. MERINO

    Solemne, distinta y hermosa como pocas, Nuestra Señora del Mayor Dolor endulzaba la tarde del Miércoles Santo con su inconfundible gesto. Adornada con rosas blancas y jacintos del mismo color, la Dolorosa lucía un tocado de encaje francés del siglo XIX. Además, estrenaba un pañuelo de punto de Inglaterra de principios del siglo XIX y un rosario de perlas regalo de una familia de la cofradía.

    Junto con la hermandad de la Misericordia, la corporación del Calvario puso el toque clásico a la tarde del Miércoles Santo. Un clasicismo que tuvo uno de sus momentos cumbre en el tránsito del palio por la calle Deanes, ya bien entrada la noche. Entre sus paredes y balcones, la Virgen del Mayor Dolor conmovió a los cofrades con su expresivo rostro a la luz de las ya consumida candelería.

  10. Ten Misericordia de nosotros

    Cristo de la Misericordia saliendo de San Pedro
    Cristo de la Misericordia saliendo de San Pedro - ÁLVARO CARMONA

    Faltaba la confirmación de la Misericordia para saber si el Miércoles Santo iba a cerrarse con pleno en la Catedral. Por suerte, la cofradía decidió realizar estación de penitencia en un año especial por varios motivos en la corporación nazarena. Entre ellos, por la celebración del Año de la Misericordia, promulgado por el papa Francisco y que se está viviendo con mucha intensidad en San Pedro.

    Fiel a su cita, el imponente Crucificado de la Misericordia asomaba por la plaza de la Almagra, acompañado musicalmente por la banda de cornetas y tambores Caído-Fuensanta. Exornado con un calvario de iris morados, dejaba estremecida la plaza de las Tendillas, al cual abandonaba para dirigirse a la Catedral con «Silencio». Precisamente, la hermandad sufrió el retraso acumulado en el primer templo.

  11. Lágrimas de malva y oro

    Virgen de las Lágrimas en su Desamparo
    Virgen de las Lágrimas en su Desamparo - ÁLVARO CARMONA

    Como cierre de oro, y malva, en la Catedral, el original paso de palio de María Santísima de las Lágrimas en su Desamparo. Con un tocado blanco inmaculado, al igual que las rosas que poblaban las jarras del palio, la Dolorosa de San Pedro caminaba por su barrio en perfecta simbiosis con la Banda de la Esperanza, que en este Miércoles Santo cumplía su octava estación de penitencia junto a las Lágrimas.

    Solemne salida la del palio por la plaza de San Pedro al son de «Lágrimas y Desamparo» y «Amarguras». Asimismo, muy emotiva fue la llegada a la ermita del Socorro, en la que las campanas se fundían con la marcha dedicada a la advocación de la patrona del Mercado Central. Tras su discurrir por carrera oficial, el palio malva y dorado de la Virgen de las Lágrimas se perdía por las recónditas calles de la judería para cerrar una noche de Miércoles Santo plena y gloriosa.