Santísimo de la Confianza de Córdoba en la parroquia de la Inmaculada Concecpción y San Alberto Magno
Santísimo de la Confianza de Córdoba en la parroquia de la Inmaculada Concecpción y San Alberto Magno - V.M.
PASIÓN EN CÓRDOBA

Origen, historia y devoción del Cristo de la Confianza de Córdoba

Fue encargado al imaginero Castillo Lastrucci con la condición de que fuese igual que el de la Buena Muerte

CórdobaActualizado:

Podría considerarse una de las imágenes más devocionales de Córdoba y, sin embargo, no procesiona en la Semana Santa de la ciudad. El Santísimo Cristo de la Confianza, de la parroquia de la inmaculada Concepción y San Alberto Magno, cuenta con innumerables fieles que este próximo día 23 de marzo disfrutarán, por primera vez en la historia, del vía crucis de esta imagen por las calles del barrio de Ciudad Jardín.

La devoción al Santísimo Cristo de la Confianza se remonta al 28 de abril del año 1960, momento en el que el entonces párroco de la parroquia de la Inmaculada Concepción, Alfonso Carillo, se dirigió al taller del imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci para encargar un crucificado que contase con los mismos rasgos que la talla del Santísimo Cristo de la Muerte de Córdoba, realizado en el año 1945 por el mismo autor.

Según se puede observar en el contrato firmado entre el párroco y el imaginero, el encargo consistió en un Cristo tallado en madera y policromado de las misma medidas, estilo y calidad que «el que hizo el Sr. Castillo para la iglesia de San Hipólito (…) con la única diferencia de que éste llevará corona». El precio fijado por la imagen fue de 27.000 pesetas de la época, que se pagarían en tres plazos de 9.000 pesetas cada uno -a la firma del contrato, cuando el Cristo estuviese terminado y cuando fuese entregado a la parroquia-.

Sobre la advocación de la Confianza, partió de la conversación entre el párroco y una señora de la feligresía. Ésta, según expone Sarai Herrera en un artículo elaborado sobre la historia de esta imagen, le recalcó al párroco que «es una advocación con mucha devoción» y, así fue como la imagen adquirió este nombre.

El Cristo, está policromado con un aspecto dulce y doliente, representa a Cristo muerto en la cruz, completada su iconografía con la corona de espinas, tallada sobre cabeza y cráneo. Es una imagen varonil y fuerte, muy de la tipología humana de aquella época. Su cabeza está inclinada hacia abajo, en actitud humilde.