El Nazareno de Castro del Río en la carrera oficial - Álvaro Carmona
PASIÓN EN CÓRDOBA

La saeta más pura al Nazareno de Castro del Río por las calles de Córdoba

Alejada de las flamencas de ahora, este canto se preserva en una forma mucho más antigua y un fin moralizante

Córdoba Actualizado: Guardar
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La procesión magna del sábado 14 de septiembre regaló momentos históricos para la Semana Santa cordobesa. Uno de ellos fue gracias a Nuestro Padre Jesús de Castro del Río. El viernes santo en la localidad castreña sigue teniendo su hueco un valor patrimonial como es la Saeta. Pero no tal y como se conoce ahora aflamencada, sino casi gregoriana y con un fin más moralizante que otra cosa.

Las saetas no fueron siempre tal y como se conciben ahora. Según detalló el historiador Juan Aranda Doncel en un artículo publicado en ABC en 2007, la saeta aparece en la primera mitad del siglo XVIII en el seno de las hermandades de penitencia de la Vía Sacra.

Las saetas no eran más que breves poesías que, reducidas a tres o cuatro versos, recogen la sustancia espiritual de algún aviso importante. Es un instrumento catequético eficaz y generalizado en los actos penitenciales del siglo XVIII.

En el caso de Castro del Río, estas saetas están ligadas al Vía Crucis que se celebra en la madrugada de los viernes de cuaresma. En las catorce estaciones marcadas de la carrera se cantan las letras referidas a los distintos momentos de la pasión. Y ese fue el estilo saetero que representaron en el traslado de su imagen hasta la Catedral.