Procesión del Beato Álvaro de Córdoba en su festividad
Procesión del Beato Álvaro de Córdoba en su festividad - ROLDÁN SERRANO
FESTIVIDAD

San Álvaro de Córdoba, ¿beato o santo?

Aunque en la ciudad es conocido así en realidad no está canonizado

CÓRDOBAActualizado:

Este lunes 19 de febrero se celebra la festividad de San Álvaro de Córdoba, un religioso que vivió en la ciudad en el siglo XV y que fundó el Convento de Scala Coeli. San Álvaro de Córdoba cuenta con una hermandad que le rinde culto, una parroquia en el barrio de Poniente y es cotitular de la hermandad de la Sagrada Cena. Sin embargo, a pesar de que es conocido como San Álvaro, este religioso de la orden de Santo Domingo no está beatificado.

En realidad no es santo sino beato, ya que fue beatificado el 22 de septiembre de 1714, pero su gran veneración a lo largo de los años hizo pensar a muchos que este religioso está canonizado. De hecho, la hermandad que le rinde culto (con sede en el convento de santo Domingo de Escala Coeli) lo reconoce como San Álvaro, además de contar con una calle rotulada de esta forma en el centro de la ciudad. Igualmente, es patrón de las hermandades y cofradías de Córdoba.

Con parroquia en Poniente

Se trata por tanto de una curiosa dualidad en su nomenclatura, que hace que dependiendo del lugar y el momento sea llamado San Álvaro de Córdoba o Beato Álvaro de Córdoba, aunque la correcta sea esta última. Beato Álvaro de Córdoba se llama la parroquia que el religioso tiene dedicada en el barrio de Poniente y es cotitular de la hermandad de la Sagrada Cena, que tiene su sede canónica en la misma parroquia.

Álvaro López de Córdoba y Carrillo nace en 1430 y es hijo del primer maestre de Calatrava, Martín López de Córdoba. Bautizado en la parroquia de San Nicolás de la Villa, entra como religioso en la orden de Santo Domingo, siendo fundador del Convento de Scala Coeli. Su fama de sabiduría y santidad lo llevan a ser confesor de Catalina de Lancaster y su hijo, el rey Juan II.

Varios años después de su muerte, Pablo de Laguna, obispo de Córdoba, aprobó su culto en 1603. Por su parte, la orden dominicana y diferentes personalidades de la época piden a Roma su canonización. Finalmente, el Papa Benedicto XIV aprobó su culto como beato.