Jóvenes dependientes ordena la ropa en un comercio de la capital durante las rebajas en una imagen de archivo
Jóvenes dependientes ordena la ropa en un comercio de la capital durante las rebajas en una imagen de archivo - Á. C.
ECONOMÍA

El 35 por ciento de los jóvenes de Córdoba que quieren trabajar no pueden hacerlo

El fuerte descenso en 2018 de los parados de entre 16 y 29 años no se tradujo en un alza relevante de su empleo

CórdobaActualizado:

El estudio «El mercado de trabajo de los jóvenes» relativo a 2018, que acaba de publicar el Servicio Andaluz de Empleo (SAE), muestra de nuevo los problemas que tiene este colectivo en materia laboral en Córdoba. En pleno ciclo de recuperación, el número de afiliados a la Seguridad Social se situó en la provincia en una subida del 2,1%. Pese a darse un potente descenso del desempleo, éste no se tradujo en un notable incremento de las personas con trabajo en este segmento de la población. El pasado ejercicio, se saldó en la provincia con una tasa de paro para quienes tiene entre 16 y 29 años del 34,6%. Eso supone que, de cada 100 personas que quieren trabajar en esa franja de edad, 35 no lo logran.

De acuerdo a este estudio, en Córdoba, la media anual de jóvenes afiliados a la Seguridad Social el pasado ejercicio fue de 41.310. Son 836 más que en 2017, lo que implica un crecimiento del 2,1%. Ese aumento la dejó como la tercera provincia de la región donde menos crecieron los ocupados menores de 30 años. Eso le hizo situarse claramente por debajo del aumento experimentado en el conjunto de la comunidad: 3,4%.

El estudio del SAE constata que en 2018 volvió a suceder que la fuerte reducción del paro no se traduce en un crecimiento igual de los jóvenes con trabajo. Así, en este segmento de la población, según la Encuesta de Población Activa (EPA), el número de desempleados se quedó en 21.600 (dato medio del ejercicio). Esa cifra implica un descenso interanual del 26,5%. Son 7.800 menos que en 2017.

Emigración o vuelta a las aulas

Sin embargo, la cifra de personas con trabajo implica que este contundente descenso del paro se debe sólo en parte a la recuperación económica. Hay otros factores que explican su gran merma, como son la emigración -quienes se buscan la vida en otros territorios más prósperos-; el regreso a las aulas -los que, ante los problemas para lograr una ocupación, sobre todo uno estable, retoman los estudios- o las cuestiones demográficas -cada vez hay menos jóvenes-.

Ese gran descenso del desempleo, que hay que tomar con mucha cautela porque sólo una parte de él obedece a la mejora del mercado laboral, hace que la tasa de paro tenga también una evolución positiva. Con los datos de la media anual de 2018, se quedó en un 34,6%.

Eso supone que, de cada cien jóvenes que querían trabajar, 35 no podían hacerlo. Es una ratio mejor que la de 2017, cuando este indicador estaba en el 41,9%.

Este descenso hace que la provincia salde el pasado año como el segundo territorio andaluz con menor tasa de desempleo. Eso implica igualmente que su ratio sea mejor que la del conjunto de Andalucía (36,5%).