Juan Antonio Bernier, hasta ahora gerente de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí de la Diputación de Córdoba
Juan Antonio Bernier, hasta ahora gerente de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí de la Diputación de Córdoba - Valerio Merino
CULTURA

54.000 euros en cuadros que no llegaron: los motivos del despido del gerente de la Fundación Botí de Córdoba

La presidenta, Marisa Ruz, censura la actuación de Juan Antonio Bernier y dice que ocultó información

CórdobaActualizado:

«Si antes teníamos razones para pensar que había mala gestión en la Fundación Botí, ahora hay razones y certezas». Lo ha dicho la presidenta de la fundación de artes plásticas de la Diputación Provincial de Córdoba, Marisa Ruz, al hablar de los motivos por los que se ha destituido al hasta ahora gerente, Juan Antonio Bernier. Se ha perdido la confianza y no ha sido por opiniones, sino por hechos.

El detonante, ha explicado, ha sido la gestión de una exposición titulada «Una historia propia», que se había proyectado inicialmente para diciembre de 2018, con Óscar Fernández como comisario. Se había iniciado el trabajo un año antes, pero, como los trabajos no avanzaban. Marisa Ruz ha relatado cómo se aplazó a abril y cómo Juan Antonio Bernier contrató de forma verbal el transporte de las 47 obras que se tenían que prestar.

Lo hizo ocultándolo a la propia presidenta y de los organismos de control, que le advirtieron de que tenía que iniciar un proceso de licitación pública. Eso motivó que diera marcha atrás en estos transportes inviduales. «Ordenó devolver las obras a los prestadores», ha asegurado. El dinero público se perdía, «y eso es algo que Izquierda Unida no puede consentir, porque el dinero público es sagrado».

Pero es más, también ha mostrado comunicaciones en las que se ha dado información falsa a los propietarios. «La Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón preguntó por una obra de Maruja Mallo. Lo hizo por escrito después de que no se les cogiera el teléfono, y se les dijo que la obra estaba en el centro Rafael Botí. Era falso, lo tenía la empresa de transporte», ha relatado.

Ante errores de gestión como este, Marisa Ruz ha asegurado que la única opción posible era resolver el contrato, como así ha sucedido, y ha asumido que fue un error su contratación como es ahora un acierto prescindir de él. ¿No se pudo evitar, teniendo en cuenta que su perfil estaba vinculado a las letras, y no al mundo de las artes plásticas? «Tenía nuestra confianza, que ha perdido ahora, y su perfil era apropiado», ha resumido.