Carlos García, con la máquina de generación de agua que ha comprado el Ejército de Chile en Lucena
Carlos García, con la máquina de generación de agua que ha comprado el Ejército de Chile en Lucena - Valerio Merino
Economía

Agua que brota de la nada y otros prodigios del sector del frío industrial en Lucena

Una empresa desarrolla un equipo que obtiene agua a partir del aire

CórdobaActualizado:

Aunque suene a ciencia ficción, ya es posible obtener agua casi de la nada. Casi, porque en realidad la máquina que ha diseñado una empresa de Lucena la consigue a través del aire, lo cual ya es de por sí un logro tecnológico. Basta con colocar el equipo (su nombre técnico es «generación atmosférica de agua») en algún lugar aireado, encenderlo y esperar a que se produzca la condensación. Es una cornucopia con aspiraciones de fuente, de la que saldrá agua de forma ilimitada. Y de una calidad extraordinaria, además.

La patente la tiene Genaq, una de las empresas del Grupo Keyter, que diseñó el equipo pensando en la obtención del agua en lugares donde es muy difícil tener acceso a un abastecimiento convencional. Como en el desierto, en una catástrofe natural, plataformas petrolíferas... o incluso para ejércitos en campaña o maniobras. El principio es el mismo que produce el agua de condensación que se decanta de los extractores de un aire acondicionado doméstico, pero es mucho más eficiente puesto que no hay que enfriar nada. Casi toda la energía se dedica a extraer la humedad del aire. Y puesto que hay pocos lugares en la superficie de la Tierra donde la humedad relativa del aire sea cero, la máquina puede funcionar en casi cualquier sitio. Incluso en el desierto del Sahara saldría agua del surtidor. Sólo es necesario que el aire circule, según explica el director general de Genaq, Carlos García.

El agua de condensación es básicamente agua destilada, con un pH muy bajo, por lo que no es potable. Sin embargo, el propio aparato se encarga de aportar los minerales necesarios para el consumo humano. En el proceso, una exposición a una fuente de rayos ultravioleta acaba con cualquier resto de bacterias sin necesidad de productos químicos. El resultado final es un agua de una calidad excelente.

Genaq es la última de las empresas del Grupo Keyter (fue creada en 2017), pero ya está comercializando sus equipos. Los ofrece en varios formatos, desde un enorme contenedor capaz de generar 5.000 litros de agua al día hasta un equipo similar a un dispensador de agua de oficina, con la diferencia de que no hay que recargar jamás los bidones. El coste del equipo gigante ronda los 100.000 euros, mientras que su hermano pequeño sale por 4.000 euros -el Ayuntamiento de Lucena ya ha adquirido uno-. Aunque son máquinas caras, el coste de producir un litro de agua es ridículo: apenas 5 céntimos de euros por litro, mucho más barata que el agua embotellada, tal como explica Carlos García.

El Grupo Keyter tiene otros logros tecnológicos en su haber. Por ejemplo, la enfriadora Sigilus instalada en los telescopios auxiliares del Observatorio de Atacama, en Chile. Se necesitan equipos especiales para mantener las lentes a una temperatura constante a 3.000 metros de altura, y para ello la empresa diseñó los aparatos a medida. Pero nunca hay que partir desde cero para un diseño específico, sino que «utilizamos nuestros conocimientos previos para responder a las demandas del cliente», asegura José María Raya, director general de Intarcon, una empreas del grupo. También son los responsables de la refrigeración de varios sectores del mayor laboratorio de física de partículas del mundo, el CERN de Suiza, «y eso nos ha abierto la puerta a nuevas contrataciones», apunta el presidente de Grupo Keyter, Aurelio García.

Robotización en Efficold

En Efficold la innovación y la alta tecnología también son prioridades. En sus sedes de Lucena -tres enormes naves que ocupan 85.000 metros cuadrados- han apostado por la robotización. Su director general, Manuel Pastor, explica que la introducción de robots capaces de trabajar las 24 horas del día sin descanso no destruye empleo, más bien al contrario. «Necesitamos robótica, y la estamos implantando. Esto no es una amenaza para los puestos de trabajo, sino que hace que las empresas sean más competitivas. Sin la robótica, nos tendríamos que ir a China, donde los costes laborales son diez veces menos, o Turquía, cinco veces menos», explica.

Efficold fabrica equipos de frío comercial para el canal Horeca (hostelería, restauración y catering), pero también para empresas médicas o de biotecnología. En sus laboratorios y talleres hay neveras, expositores, dispensadores... todos ellos diseñados a medida para el cliente, por lo general grandes empresas y multinacionales de bebidas y alimentación. Pese al detalle y la exclusividad, Efficold es capaz de servir grandes series de pedidos en poco tiempo.

Otro elemento importante en la innovación tecnológica de Efficold es la conectividad. O como se llama ahora, el «Internet de las cosas», IOT por sus siglas en inglés. «Fabricamos equipos con una alta conectividad, con control remoto a través de un móvil», define Pastor, e incluso están implementando el reconocimiento facial y de voz para los equipamientos que pueden verse en las grandes cadenas de restauración y alimentación. Y apostilla: «Esto es la industria 4.0. Es el mundo inteligente de las cosas. Hablamos de un mundo que en 10 años cambiará totalmente». En Lucena están ya preparados para afrontar esos cambios y exportarlos al mundo.