La alcaldesa, Isabel Ambrosio, en una rueda de prensa
La alcaldesa, Isabel Ambrosio, en una rueda de prensa - VALERIO MERINO
POLÍTICA

La alcaldesa de Córdoba se pasa a la oposición de la Junta y abre el grifo de las exigencias

La cercanía de un cambio de gobierno en Andalucía hace que Isabel Ambrosio saque su lado reivindicativo

CÓRDOBAActualizado:

La cercanía del más que probable cambio de gobierno en la Junta de Andalucía ha tenido efectos en el Ayuntamiento de Córdoba. Su máxima representante, la alcaldesa Isabel Ambrosio, ha pasado de tener una actitud pasiva y amigable con el Gobierno andaluz a sacarle los dientes. A cinco meses de las elecciones, la regidora se sacó de la chistera un «plan de impulso» que en la práctica (y así se lo hizo ver su compañero en el cogobierno, Pedro García) no era más que una ristra de peticiones y exigencias a otras administraciones, entre ellas la Junta.

Entre otras cuestiones, le pidió a la Junta -que en breves dejará de estar en manos de su partido, el PSOE- participar en un plan de desarrollo industrial y empresarial, un gran equipamiento cultural en Miraflores, parcelas de mayor tamaño para el parque logístico de El Higuerón o un plan para revertir la difícil situación que viven determinados barrios de Córdoba. Igualmente, el plan incluye reivindicar infraestructuras como el segundo tramo de la Variante Oeste (depende de un acuerdo de Junta y Gobierno), el desdoble de la N-432 (Badajoz-Granada) o poner en servicio el Cercanías entre Palma y Villa del Río.

Una de las medidas más llamativas de las planteadas por la alcaldesa fue la de crear el Consorcio Escuela de Hostelería, liderado por la Junta. Llamativa y paradójica, porque fue el Instituto Municipal de Empleo, en manos del PSOE, el que cerró en febrero de 2017 la Escuela de Hostelería que ya existía.

Las exigencias llegan cuando Susana Díaz está a punto de salir de la Junta, aunque la regidora defendió el viernes que no hay correlación alguna entre ambas cosas. De hecho, quiso sacar pecho de los tirones de orejas que su gobierno municipal ha dado al Ejecutivo del PSOE, aunque se quedaron en mociones conjuntas del Pleno que demandaban actuaciones al Ejecutivo regional. Iniciativas en su mayoría de carácter simbólico. Siempre se ha dicho que en la oposición se vive mejor, y la posible llegada de un gobierno andaluz de derechas allana el camino de la reivindicación a una alcaldesa interesada, además, en labrarse una imagen guerrillera de cara a las próximas municipales.