El nuevo delegado del Gobierno en el edificio de San Felipe
El nuevo delegado del Gobierno en el edificio de San Felipe - VALERIO MERINO
ENTREVISTA

Antonio Repullo: «Fijar prioridades sin saber la capacidad real de inversión sería una temeridad»

El delegado del Gobierno en Córdoba condiciona los primeros pasos de su gestión al resultado de la auditoría

CÓRDOBAActualizado:

Aunque hasta ahora no había asumido un cargo de representación que lo colocara bajo el foco, Antonio Repullo (Cádiz, 1975) no es un novato de la gobernanza. Fue gerente del Consorcio de Desarrollo Económico de la Diputación a las órdenes de Salvador Fuentes y jefe de gabinete del subdelegado del Gobierno del PP, Juan José Primo Jurado. Ahora asume con «ilusión» el reto de ostentar la Delegación del Gobierno en Córdoba, un desafío a todos los niveles en el que espera «estar a la altura».

Quiere hacer de la Delegación del Gobierno una institución más cercana. Todo un reto, teniendo en cuenta que es una de las administraciones más desconocidas por la gente.

La cercanía se demuestra de muchas maneras. Primero, escuchando a los vecinos de la provincia, sobre todo cuando hay un problema. Entonces es cuando más se valora, siempre que se aporten las soluciones adecuadas. La Junta de Andalucía es algo tan mastodóntico que la visión que se tiene de ella desde fuera es como la de un monumento. Tiene muchas puertas y se pretende que la gente las conozca, que sepa a cuáles tiene que llamar. Queremos ser la institución más cercana a los vecinos, junto a los ayuntamientos.

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha pedido a los delegados que eviten sectarismos.

En nuestro ADN no va eso de mirar a la gente en función de su ideología. Es una obviedad pero conviene ponerla de manifiesto: todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. Y no tiene más historia.

«Pelearemos por las infraestructuras y necesidades que hasta ahora hemos entendido que faltaban»

Cuando se les pregunta por las prioridades que marcarán el mandato piden tiempo para aterrizar. Sin embargo, han sido muchos años en los que las prioridades han parecido estar claras para el PP de la oposición.

La prioridad de la Delegación del Gobierno, como la de la Junta y de los consejeros, será llevar a cabo al máximo nivel los compromisos adquiridos. Entramos en una institución tras casi 40 años de gobierno del PSOE. Se han anunciado medidas como una auditoría interna para tener conocimiento exacto de la situación presupuestaria y de la capacidad de inversión para poner en marcha proyectos en toda Andalucía. Pelearemos por esas infraestructuras y necesidades que hasta ahora hemos entendido que faltaban, pero aún no puedo especificar por dónde empezaremos. Sería una temeridad, sin conocer a día de hoy las posibilidades reales.

¿Temen que la hemeroteca se les pueda volver en contra?

Espero que nadie se tenga que arrepentir de nada. Las demandas del PP son las mismas de la gente. En función de las auditorías veremos si se pueden llevar a cabo, pero las necesidades no se han inventado. Cuestión distinta es que se puedan hacer. La herencia económica tendrá su peso.

Antonio Repullo
Antonio Repullo - VALERIO MERINO

Durante años, la Junta del PSOE se ha enfrentado al Gobierno central del PP; ahora se cambian los papeles y son los populares desde Andalucía quienes exijan a los socialistas de Madrid. ¿Cómo será la relación con otras administraciones?

Tengo la experiencia de haber trabajado en la Subdelegacion del Gobierno con Juan José Primo Jurado, y la relación con la entonces delegada, Esther Ruiz, era de absoluta normalidad. Lo que no quiere decir que en determinados niveles competenciales tengamos que ponernos de acuerdo. Si hay algo que debe ser ejecutado por el Gobierno central lo diremos, pero no desde la crispación ni desde la confrontación política, sino con lealtad institucional.

¿Qué plazo se da el PP para que Andalucía note ese cambio del que tanto se habla?

De momento, los primeros 100 días. El fruto de lo que se pueda hacer lo iremos viendo poco a poco. Habrá medidas como el impuesto de sucesiones o el cribado de colon que tendrán una comprobación inmediata y otras que tardarán más.

Al PSOE se le acusaba de confundir partido e institución. Se ha hablado de un sedimento de casi cuatro décadas de gobierno socialista que podría afectar al nuevo Ejecutivo. ¿Qué acogida ha tenido a su llegada por parte de los funcionarios?

La sensación es fantástica. Son grandísimos profesionales y yo me he rodeado de trabajadores de la Junta toda mi vida: mi padre, mi hermana y mi mujer son o han sido funcionarios, por lo que siempre defiendo esa figura. Su confianza y lealtad a la institución, y no a un partido político o a una ideología, están fuera de toda duda, con independencia de lo que cada uno piense o quiera votar. La primera acogida ha sido amable y de absoluta colaboración a todos los niveles. También por parte de los que aún son delegados territoriales del anterior Gobierno y de la propia delegada saliente, Esther Ruiz.

«En función del resultado de las auditorías veremos lo que se puede hacer, pero las necesidades no se han inventado»

Pronto nombrarán a los delegados territoriales. ¿Qué perfiles prefiere y cómo se va a llevar a las provincias el pacto de gobierno con Ciudadanos?

Se va a reflejar en la misma proporción que las consejerías. El reparto se hará en función de las áreas ya conocidas, con una absorción de competencias de algunas delegaciones. En cuanto a los perfiles, apuesto por combinar capacidad política, porque hay que saber comunicar lo que se hace y lo que no, y también de gestión. El aprendizaje no puede lastrarnos.

¿La sombra del apoyo de Vox tendrá también traslado a la gestión en las provincias?

Hay dos socios de gobierno y un partido que de momento ha apoyado la investidura. El acuerdo firmado entre PP y Vox no tiene estridencias ni cuestiones extrañas. Ninguna de las medidas que incluye pueden chirriar ni hacer sentir incómodo al PP, y entiendo que tampoco a Ciudadanos. Y el parlamentario cordobés de Vox tiene las puertas de la Delegación abiertas como cualquier otro. Además es compañero: somos los dos abogados. Hablamos el mismo idioma.