Una de las exposiciones en la Fundación Gala ARCHIVO
CULTURA

Los árboles de la Fundación Gala dan frutos

Decenas de artistas que pasaron por el antiguo convento del Corpus Christi tienen ya sólidas carreras creativas

CÓRDOBAActualizado:

Salta la vista, o mejor dicho al oído, que Javier Macipe no tiene su estancia en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores como un simple capítulo más de su vida. Nada más conocer, al otro lado de la línea telefónica, para qué es la llamada, habla con mucho. «Me ha influido tanto que en Madrid vivo con dos compañeros», y lo hace en la misma forma en que lo hacían en Córdoba, en el antiguo convento del Corpus Christi, con gente que practica otras artes, pero que vive en comunidad y se influye mutuamente.

Es lo que Antonio Gala, el padre de esta idea, llama «fecundación cruzada» entre distintas personas y distintas disciplinas.Por eso su forma de compartir piso en Madrid se asemeja a la que tuvo en Córdoba. «Me enriqueció totalmente todo lo que aprendí en aquel tiempo», cuenta.

Cuando han pasado ya casi quince años desde el nacimiento de esta institución cultural tan insólita como admirada en todo el mundo, los frutos están a la vista, y los que antes eran autores en formación, hoy son promesas o artistas consagrados respetados por sus compañeros.

Javier Macipe es uno de los más recientes y no es que luche por abrirse paso, sino que lo va consiguiendo. En 2014 dirigió una película que se rodó en Córdoba, con actores y actrices cordobesas, entre ellas Marisol Membrillo. Su título es «Los inconvenientes de no ser Dios», y es algo parecido a un collage a base de diez historias de personas normales que se enfrentaban a la angustia de cuestionarse la propia existencia.

El campo de las artes plásticas es el que se ha hecho más visible para los extraños, ya que sus autores han expuesto sus obras de forma regular al final de cada temporada y son las que más fácilmente pueden llegar de un vistazo. Dentro de ellos, el sevillano Daniel Franca es otro de los que se ha hecho con un prestigio rápido, sobre todo en su ciudad natal.

En las letras, la Fundación Antonio Gala ha dado también bastantes escritores, quizá una de las artes más dadas a influir y ser influida, y desde luego la que practica el creador de la idea. En estos años, muchos han pasado a las letras impresas. Uno de estos ejemplos es María Zaragoza (Campo de Criptana, 1982) que en la última década lleva ya más de una decena de novelas publicadas.

Los compositores también demuestran su valor. Rubén Jordán Flores (Alicante, 1987) juzga que su estancia ha sido «definitiva» para darse a conocer y se ha especializado en música para cofradías.