Acto de sensibilización por la lucha contra el cáncer
Acto de sensibilización por la lucha contra el cáncer - VALERIO MERINO
SALUD

La Asociación Española contra el Cáncer pide atención psicológica para más de cuatro mil enfermos y familias

El consejero de Salud reconoce que el número de psicólogos en el sistema público es muy escaso

CÓRDOBAActualizado:

Los efectos de una enfermedad tan demoledora como el cáncer van más allá de lo físico. La huella psicológica que deja tanto en el enfermo como en sus familiares requiere de un tratamiento que no siempre tienen a su disposición, de forma universal y gratuita, en los hospitales públicos de España. En Andalucía, de los más de 38.000 afectados por cáncer que residen en el territorio andaluz, sólo un 14 por ciento recibieron atención a través de los profesionales que trabajan en la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Es una de las denuncias que la organización ha querido hacer públicas con motivo del día mundial de la lucha contra esta dolencia.

En Córdoba hay casi 4.000 personas afectadas que requerirían una asistencia especializada, pero en 2018 sólo 627 recibieron atención de la AECC. El resto o no lo recibió o fue de manera insuficiente, señala la asociación, que estima que en el 30 por ciento de los casos, las personas afectadas desarrollarán algún tipo de trastorno psicopatológico que necesitaría tratamiento especializado.

Se trata de una realidad a la que no es ajeno el nuevo Ejecutivo autonómico. El consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, manifestó el lunes durante una visita al Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba que la nómina de psicólogos en el sistema público de salud es a todas luces insuficientes. «Estaremos en ello», aseguró Aguirre, que pidió tiempo para impulsar mejoras sanitarias desde la Consejería a la que acaba de aterrizar.

En concreto, la AECC solicita que en el proceso de atención a las personas con cáncer y sus familiares se incluya necesariamente la medición del «distrés» o malestar emocional como el sexto signo vital después de la temperatura, presión arterial, pulso, frecuencia respiratoria y dolor, incorporándose a la historia clínica tanto del paciente como del familiar que acompaña habitualmente a la persona enferma, y la derivación a atención psicológica especializada cuando el grado de distrés indique la necesidad de este nivel de intervención.