El estudiante de cocina Juan Antonio Pérez en el IES Gran Capitán
El estudiante de cocina Juan Antonio Pérez en el IES Gran Capitán - V. M.
TESTIMONIOS

Los sueños de dos alumnos de la escuela de hostelería del Gran Capitán

Juan Marchán y Juan Antonio Pérez saben que «tienen que tener escuela» para conseguir triunfar

CÓRDOBAActualizado:

Jaime Marchán y Juan Antonio Pérez son dos jóvenes que sueñan con un futuro profesional asociado a los fogones.

Marchán es de los que tiene las ideas claras y la cabeza en su sitio. De los que piensa que un cocinero se hace cocinando y lo que podría considerarse de perogrullo no lo es tanto. «Creo que es un error muy habitual terminar el Bachiller y entrar en un grado superior, cuando es en el grado medio donde te enseñan verdaderamente a cocinar desde el principio», señala.

Se inició en Chile, en un grado medio de cocina, aunque ya realizó sus pinitos en la escuela privada Gambrinus de Jaén. Allí permaneció un año y como vio que le gustaba decidió profesionalizarse. También consiguió una Beca Erasmus para viajar a Italia a aprender el idioma y formarse tres meses en la cocina local. «Fue toda una experiencia».

De vocación le viene a Juan Antonio Pérez, hijo de taberneros. Asegura que antes de trabajar en la Taberna Ateneo de Almodóvar del Río ya le había picado el gusanillo de los fogones y las sartenes, los aromas y los sabores.

Jaime Marchán en los fogones
Jaime Marchán en los fogones - V. M.

Ahora mismo se encuentra realizando el segundo curso del grado superior, con lo que está a punto de lanzarse al mercado laboral y una de sus ideas de futuro es mantenerse en el negocio familiar, donde también su hermana pequeña, de vez en vez, echa una mano. Entre otras cuestiones, porque de su trabajo en la taberna le nació la necesidad de formarse en serio como profesional y es una deuda que tiene con la familia.

No obstante, Juan Antonio también quiere ampliar su campo y sus aspiraciones. «Quiero salir fuera y seguir aprendiendo en muchos más sitios, para algún día poder volver a mi tierra y montar mi propio negocio». Lo suyo, en opinión de este aspirante, sería aprender en un «sitio famoso, a ser posible con estrella (Michelín), pero si no puede ser, no importa; siempre se puede aprender en cualquier sitio donde se trabaje bien».