DESDE SIMBLIA

Bajas temerarias

Las bajas temerarias siguen primando en las adjudicaciones, así como factores poco adecuados

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Durante años ha sido una práctica habitual en los concursos para la adjudicación de los contratos de las administraciones -principalmente en lo que a obra pública se refiere- la existencia de lo que se denomina baja temeraria. Es decir, ejecución de la obra licitada, según se estipula en el proyecto y pliego de condiciones, por un precio muy inferior al que los técnicos han señalado como el adecuado para su realización. Puede pensarse que los precios han sido hinchados para que las empresas acudan a la licitación y la obra no quede sin adjudicarse por falta de ofertas. Debió de ocurrir en algún caso. Pero fue muy normal, en aquellos años del jolgorio, en