Svetlana Aksenova y Gregory Kunde, protagonistas del «Otello» que llega al Gran Teatro de Córdoba
Svetlana Aksenova y Gregory Kunde, protagonistas del «Otello» que llega al Gran Teatro de Córdoba - Valerio Merino
MÚSICA

El barco de «Otello» atraca en el Gran Teatro de Córdoba con una tripulación de estrellas

La obra de Verdi recupera la ópera para la ciudad después de dos años

CórdobaActualizado:

El barco es algo más que el decorado de una ópera. Es el símbolo que sirve de catalizador y de termómetro para «Otello», la obra de Verdi que este viernes y domingo se representa en el Gran Teatro de Córdoba. En cada uno de los cuatro actos adquiere una significación distinta. Es la clave de esta pieza que adapta la tragedia de William Shakespeare.

Como explicó la directora de reposición, Sonia Gómez, si al principio muestra el éxito del protagonista, después es un obstáculo para unos personajes abocados a la tragedia, «que no pueden caminar bien sobre la cubierta», y eso simboliza el camino al trágico desenlace. Por eso el barco ya espera la representación que se hará en el Gran Teatro el viernes y el domingo.

Se trata de una coproducción con el Teatro Principal de Palma de Mallorca, en la que estarán la Orquesta de Córdoba y el Coro de Ópera Cajasur y que contará en sus papeles principales con Gregory Kunde como Otello, Svetlana Aksenova como Desdémona y Ángel Ódena como Iago, el personaje negativo. Llega en una puesta en escena que tendrá algo de clásico, pero también mucho de innovador, aunque siempre asequible para los espectadores.

El director ha invitado a disfrutar de toda la obra sin aplausos para apreciar sus sutilezas

Quienes llenarán el Gran Teatro en las dos ocasiones se enfrentarán a una de las «cimas de la creación humana», según el director, Miquel Ortega, que ha invitado al público a disfrutar de una función que no tiene números cerrados, como era habitual en la ópera italiana de aquel momento, sino que hace fluir la música hasta el final de cada uno de los cuatro actos. «Invitaría a disfrutar de la música, sin aplaudir, hasta dos o tres segundos después del final», recomendó Miquel Ortega, para paladear mejor una obra llena de sutilezas indicadas por el propio compositor, desde la «voce muta» hasta «las seis indicaciones de cantar en piano».