Cata dirigida en una bodega dentro de la Ruta del Vino Montilla-Moriles
Cata dirigida en una bodega dentro de la Ruta del Vino Montilla-Moriles - ABC
ENOTURISMO

Las bodegas de Montilla-Moriles rozaron el récord de visitas en 2017

El número de visitantes superó los 19.500, un 6,5 por ciento más respecto al año anterior

CÓRDOBAActualizado:

El enoturismo empieza a despegar en la provincia. Es una sensación compartida por el sector vitivinícola y que ratifican las cifras. Los datos recabados por la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) señalan que en 2017 el número de visitantes entre bodegas, lagares y museos de la Ruta del Vino Montilla Moriles experimentó un crecimiento del 6,48% con respecto al año anterior. O lo que es lo mismo, los puntos de interés de la citada ruta registraron 19.529 visitantes. Según estos mismo datos, sólo las visitas a bodegas aumentaron considerablemente con respecto a 2016, con una subida del 8 por ciento.

Con estas cifras, las bodegas de Montilla-Moriles rozaron el año pasado el récord de 2011, cifrado en 19.786 según los datos de Acevin, y ponen un punto de inflexión a la caída de años anteriores. La peor cifra de los últimos años se registró en 2013, con 12.353 visitantes.

El presidente de la Ruta del Vino Montilla-Moriles, Rafael Llamas, está «totalmente convencido» de que se ha iniciado una tendencia al alza que se verá consolidada en los próximos años.

El también alcalde de Montilla indicó que el éxito de este repunte en vistas se debe «al trabajo de promoción realizado entre todos». Así, el presidente de la Ruta del Vino alabó el esfuerzo de la iniciativa privada para promocionar el enoturismo, desde las propias bodegas, comercios, restaurante o hoteles, hasta las instituciones públicas.

Del minitrén a la bodega andaluza más antigua

Lagar El Monte, en Moriles, es un ejemplo del esfuerzo realizado para potenciar el enoturismo desde el ámbito privado. No en vano, el lagar y la bodega donde se producen vinos tan emblemáticos como Fino Cebolla registraron en 2017 la mayor subida, duplicando la cifra del año anterior. El gerente de la citada bodega, Antonio López, señala que, por desgracia, «el grado de conocimiento de los vinos de Montilla-Moriles es mínimo entre los turistas». Pero a su vez es una gran ventaja, porque «se quedan maravillados con las propiedades de nuestros vinos cuando los descubren».

Para hacer una oferta enoturística atractiva, El Monte apostó el pasado septiembre por la puesta en marcha de un circuito en minitrén, en el que se lleva a los visitantes al viñedo para que conozcan el origen del procedimiento, y donde se le enseña el campo y las antiguas costumbres, como es la visita a un candelecho, que es una choza donde se resguardaban antiguamente los trabajadores de los viñedos.

Que la tendencia de 2017 es el inicio de una nueva etapa de esplendor para el enoturismo también se comparte en una de las bodegas más demandadas por los participantes de esta ruta: Bodegas Alvear, la más antigua de Andalucía. Una de las integrantes del departamento de Visitas, Teresa Redondo, señala que «ahora hay más cultura del vino, hay mucho más interés». Y coincide en el poco conocimiento de los caldos locales. «Los turistas, por norma general, están acostumbrados a vinos de añadas, por eso, cuando prueban los nuestros descubren todo un mundo de sensaciones».