Varias personas pasean por la calle Jesús y María
Varias personas pasean por la calle Jesús y María - VALERIO MERINO
ECONOMÍA

La calle Jesús y María de Córdoba adelanta a Cruz Conde en su renacer comercial

El menor precio de los alquileres y su condición de eje turístico favorecen la instalación de nuevos negocios

CÓRDOBAActualizado:

La calle Jesús y María de Córdoba puede presumir de una buena salud comercial, al menos en lo que respecta a la instalación de nuevos negocios de signo local. Otra cosa, advierten los pesimistas, es cuánto durarán, en un contexto en el que la tímida recuperación del consumo y el auge de la venta «online» hacen del emprendimiento comercial una apuesta de riesgo. Sin embargo, hay una realidad innegable: cerca de una decena de locales están cerrados a cal y canto en la calle Cruz Conde con un cartel de «se alquila» en el escaparate. En Jesús y María, sólo uno busca de inversor: un amplio inmueble de 270 metros cuadrados que antes ocupaba un negocio asiático.

Según los expertos, hay dos factores que pueden explicar este fenómeno. Por un lado está el precio del alquiler de los locales, que en Cruz Conde es, a menudo, inasequible. Desde la Inmobiliaria Barin, Ana Carrillo explica que los precios que se piden por determinados inmuebles en esta vía sólo están al alcance de empresas de gran facturación. Las mismas, recuerda, que se llevaron de Cruz Conde sus tiendas para instalarlas en centros comerciales o favorecer la venta «online», que es la que manda. Lo mismo sucede en el eje Gondomar-Concepción, que se ha convertido en el bulevar de Inditex. Esta circunstancia está revalorizando la zona porque todo el mundo quiere estar cerca de las tiendas de Amancio Ortega.

El pulso comercial de la calle Jesús y María de Córdoba, en imágenes

El aire que se respira en Jesús y María es diferente. Es un paseo de tránsito obligatorio para quienes llegan al Centro desde el Casco Histórico de Córdoba, y viceversa. Su cercanía al Conservatorio de Música «Rafael Orozco», la Escuela de Arte Dramático o escuelas de idiomas como la Academia Británica contribuye al trasiego de jóvenes y no tan jóvenes. Y en este contexto, aunque su paisaje se ha empezado a salpicar de franquicias como Ale-hop, Cex y las cadenas de restauración La Tagliatella y Ginos, sus comercios tienen un evidente signo local. Es todavía la calle del Bar Correo, la librería Luque y Botones Silvia: negocios tradicionales que observan desde su trinchera cómo van cambiando los rótulos de los establecimientos de alrededor, atraídos por el trasiego turístico.

El tipo de comercio que se instala en Jesús y María no es el de otras calles: está enfocado al turismo y es de perfil pequeño

Ese es, según Carrillo, el segundo factor que hace llamativa a esta calle. El tipo de comercio que se instala aquí no es el de las grandes marcas, sino que está enfocado al cliente-turista y es de perfil emprendedor, un pequeño comercio local que busca lo asequible y lo rentable. La calle Jesús y María comunica el Centro comercial con la Judería de Córdoba, en un medio camino entre el negocio y el turismo, que también es un negocio. Frente a vías atestadas de marcas de ropa, destaca por la variedad de sus escaparates: entre puntos de información turística y establecimientos de hostelería se suceden, en pocos metros, zapaterías, tiendas de complementos y bisutería, boutiques de moda, negocios dedicados a la artesanía de los jabones o de los dulces, una librería, una mercería y hasta una tienda dedicada al jamón ibérico.

Escaparate de Trapalladas
Escaparate de Trapalladas- V. M.

Una de las incorporaciones más recientes al directorio comercial de la calle ha sido Olive&Co, una tienda de jabón artesano. Lo que les hizo decidirse no fue tanto el precio del metro cuadrado como su carácter turístico. En el local contiguo, a punto de cumplir un año, está la tienda de bisutería y complementos Trapalladas. Su propietaria, Lola Sánchez, recuerda que durante el puente de Todos los Santos la calle parecía «una feria» gracias al turismo nacional, y eso repercute en las ventas de los comercios de la zona.

Entre los veteranos está la tienda de instrumentos musicales Melody, con casi 40 años de historia y que, aunque ahora pertenece al grupo Promúsica, ha mantenido el rótulo del establecimiento por la fama de su marca. Han decidido quedarse en el local de siempre, ubicado en uno de los callejones de la vía, pese a las complicaciones que les supone: las restricciones de tráfico no se lo ponen fácil a los proveedores para el reparto ni a los clientes a la hora de llevarse instrumentos grandes, como por ejemplo un piano. Advierten de que, aunque muchos comercios se instalen en los alrededores, no todos sobreviven. Y en la misma dirección apunta Jose, de la tienda Friking, que desde que abrió el negocio ha tenido tiempo de ver cómo a su alrededor aparecían y desaparecían otros comercios. «La mayoría duran un año como mucho», dice. No fue su caso. Y eso que el Ayuntamiento de Córdoba, expone, no cuida esta calle comercial como debería. En los últimos tiempos encuentra más «sucia» y, sobre todo, «mal iluminada».

La falta de iluminación es una de las principales quejas del comercio de la zona, que también pide mejoras de acceso

En ese punto coincide quien lleva ya unos 30 años tras el mostrador de la mercería Botones Silvia, una marca cordobesa señera que está a punto de cumplir el medio siglo. Ana afirma que cuando anochece la calle Jesús y María se convierte en «una cueva» por su escasa iluminación. También critica la mala conexión con el transporte público. El turismo les viene bien, defiende, pero mejor les vendría que El Corte Inglés recuperara su centro comercial en el edificio del antiguo Simago. La compañía, sin embargo, aclara que esta operación no está en sus planes.

Librería Luque
Librería Luque- V. M.

En el mismo callejón de Melody resiste la juguetería Recreo. Su dependienta, Mayte, afirma que el turismo ha beneficiado al comercio de la zona hasta cambiarla casi por completo. Con respecto a la fluctuación de comercios en la zona, es optimista: «Es verdad que cierran muchos, pero otros se estabilizan». Con menos alegría miran hacia el futuro en la librería Luque, donde llevan años sufriendo los efectos de un monstruo más peligroso que el precio de los alquileres o la falta de iluminación de las calles: la venta «online». Sin clientes no hay estabilidad, explica uno de los trabajadores que reflotaron la señera librería cordobesa tras el cierre de la emblemática sede de la calle Gondomar.