La alcaldesa, Isabel Ambrosio, y el concejal de Urbanismo, Pedro García, en un pleno del Ayuntamiento de Córdoba
La alcaldesa, Isabel Ambrosio, y el concejal de Urbanismo, Pedro García, en un pleno del Ayuntamiento de Córdoba - Roldán Serrano
DESDE MI RINCÓN

De cara con la realidad

El paro y la desconfianza en los líderes políticos son dos de las principales conclusiones del sondeo de ABC. Es para preocuparse

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No era necesario ser vidente para adivinar, al menos someramente, los resultados de la encuesta que ABC publicó el pasado domingo y lunes sobre la percepción política y social en Córdoba. Dos cosas destaco de esa encuesta sobre las que convendría profundizar. La primera es el reconocimiento como principal problema para los ciudadanos del «paro» seguido de la «falta de empresas e inversión». Esta sensación se ve reforzada cuando se pide la valoración de los diferentes servicios municipales o áreas de gestión. En esa pregunta la peor nota se la lleva el desarrollo económico de nuestra ciudad. Eso quiere decir que no reconocemos en quienes gestionan políticamente nuestro Ayuntamiento capacidad para crear riqueza a fin de mantener la prosperidad o bienestar económico de quienes vivimos en Córdoba. El segundo asunto sobre el que convendría reflexionar es el resultado que se obtiene cuando se pregunta por la valoración de los atributos en los líderes políticos. El resultado es preocupante para una democracia y vergonzoso para los partidos. La peor nota se la lleva que a ninguno de ellos se le reconoce capacidad de gestión ni ofrece garantías como alcalde. He sacado de toda la encuesta estas dos observaciones, por la relación existente entre ellas.

La encuesta a la que nos referimos es algo que debe preocuparnos a todos. Más que preocuparnos nos debe ocupar para cambiar las cosas cuanto antes. Porque en democracia nada en inmutable. Teniendo en cuenta que si dejamos las cosas en manos de aquellos a los que no interesa cambiar nada, perdemos el derecho a quejarnos.

El trabajo es necesario para que la persona se sienta libre. Un pueblo subsidiado es un pueblo fácilmente manipulable. Si eso es así y yo lo creo, tendríamos que preguntarnos si una mayoría de ciudadanos de Córdoba se sienten realmente libres. Es verdad que somos libres para elegir a uno de los líderes que nos presentan los partidos para administrar nuestros impuestos. Pero una mayoría afirma no tener candidato que le merezca garantía. Eso hay que tenerlo muy en cuenta. En otro orden de cosas hay que preguntarse si es libre una persona que sin trabajo fijo depende de que un organismo público, dependiente de un determinado partido político, le permita generosamente y sin seguridad ganarse el pan de cada día. Yo creo que no lo es. El trabajo genera seguridad y libertad en la persona. Por ello hay que buscar soluciones inmediatas para que ese problema que sienten una mayoría de ciudadanos de Córdoba pase a la historia.

Con seguridad habrá quienes digan que la encuesta está trucada o cocinada. Me permito decir que la encuesta da fe de lo que muchos pensábamos. Cerrar los ojos a la realidad sólo sirve para en el futuro encontrarnos una y otra vez con la misma realidad.