Los agricultores han optado por el cultivo de la cebada frente al trigo duro
Los agricultores han optado por el cultivo de la cebada frente al trigo duro - ARCHIVO
AGRICULTURA

La cebada ya es el segundo cereal de invierno en Andalucía

El trigo duro sigue siendo el que más se ha sembrado en Andalucía desde 1992

CÓRDOBAActualizado:

Desde el año 1992, el trigo duro se coronó como el cereal más sembrado en Andalucía, al que seguía de la mano el trigo blando. Esta situación se ha mantenido inamovible en los últimos 24 años, pero el incremento de «inputs» del cultivo del trigo harinero y los precios con tendencia bajista en el mercado han propiciado que en esta campaña 2015-2016 el cultivo de la cebada ascienda hasta el segundo puesto, adelantando al trigo blando en el ranking de los cereales de invierno.

Así, mientras que la superficie de cebada se ha mantenido estable en 122.000 hectáreas en las últimas dos campañas, la del trigo blando «ha ido disminuyendo, con una caída en el último año del 23%, al pasar de 147.800 hectáreas en 2015 a 112.800 en 2016», declara el técnico especialista del Ifapa, Alejandro Castilla, coordinador de la Red Andaluza de Experimentación Agraria (RAEA) de Cultivos Herbáceos.

Las razones que han llevado a los agricultores a decantarse por la cebada en detrimento del trigo harinero es que «los costes productivos del trigo blando se han disparado, sobre todo en los últimos cuatro años, debido a la afección y los daños al cultivo causados por la enfermedad de la roya amarilla, en una nueva raza denominada Warriors que posee mecanismos de ataque que se saltan la resistencia al gen de algunas variedades, lo que obliga a los agricultores a gastar dinero en productos fungicidas y a realizar hasta dos tratamientos durante el desarrollo del cultivo», explica Castilla. Este desembolso no se ve compensado después con los precios de mercado, ya que la tonelada de trigo blando cotiza a una media de 160-165 euros, precios muy similares a los de la cebada (entorno a 150-155 euros la tonelada), que requiere menos gastos en productos químicos y que puede ser «igual o más productiva que el trigo en las mismas condiciones».

Además, la mejora del conocimiento del cultivo de la cebada y las nuevas variedades que se han puesto en el mercado contribuyen a garantizar la demanda de este cereal básico para la elaboración de la cerveza. De hecho, «hay estudios que afirman que la mejora genética de variedades de cebada hace que cada año aumente el rendimiento por hectárea entre 25 y 30 kilos», explica el técnico del Ifapa.