PRETÉRITO IMPERFECTO

Cien días

Bellido no quiere que se le pare el reloj como le ocurrió a Nieto, por unas circunstancias, o a Isabel Ambrosio por otras

Francisco Poyato
CórdobaActualizado:

Bellido ha intentado en cien días dibujar el patrón de un mandato que tiene que confeccionar en mil trescientas sesenta noches que restan. Cien días en política son un grano de arena, pero ya saben que con minúsculas partículas de gravilla se han hecho montañas.

Más que cortesía, los cien días en un nuevo gobierno es un ejercicio de curiosidad e intuición de por dónde pueden ir sus derroteros, pero sobre todo una exigencia severa para todos los gobiernos que arrancan, de las siglas que sean, desde fuera. Se cultivan expectativas que hay que saber manejar. Les recomiendo la lectura pausada de la entrevista que hoy publicamos en ABC con el alcalde de

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