Feria del Libro de Córdoba
Feria del Libro de Córdoba - ARCHIVO
DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO

Cinco títulos con Córdoba como protagonista

ABC cita cinco textos de diversos autores que se acercan a la ciudad a través de su Semana Santa, el carácter de sus habitantes o la convierten en un personaje más de ficción

CÓRDOBAActualizado:123456
  1. «Historia de la Semana Santa de Córdoba», de Luis Miranda

    «Historia de la Semana Santa de Córdoba» (Almuzara) es un libro publicado recientemente por el periodista de ABC Córdoba Luis Miranda. El texto recoge en 400 páginas la historia cofrade de la ciudad y cuenta con las ilustraciones del fotógrafo Valentín Moyano.

    El autor lleva de la mano al lector a través de la historia de las cofradías. Entre otras cuestiones, aborda el logro de la nueva carrera oficial en el entorno de la Mezquita-Catedral, la proliferación de cofradías en muchos barrios y el avance en la configuración de nuevos palios y pasos de misterio.

    Miranda hace una parada para rememorar acontecimientos históricos, tales como el hallazgo del Santísimo Cristo de la Misericordia. Además, de su experiencia personal, Miranda ha contado con relatos de cofrades que ya no están como el académico Pablo García Baena o el dominico Rafael Cantueso.

  2. «La mano de Fátima», de Ildefonso Falcones

    Una de las obras destacadas en la que Córdoba aparece como telón de fondo (en parte) es «La mano de Fátima», un relato con el que Ildefonso Falcones pretende reflejar la tragedia del pueblo morisco.

    El libro lo protagoniza un joven morisco de la Andalucía del siglo XVI, atrapado entre dos religiones y dos amores, que busca su libertad y la de su pueblo. Falcones rinde con esta obra un «modesto homenaje a aquellos que lucharon por transmitir una cultura».

    Entre los escenarios en los que desarrolla la acción, figuran las montañas de las Alpujarras y por la antigua ciudad califal de Córdoba, con su Mezquita-Catedral, su vieja medina, sus calles y su bullicio.

  3. «El mozárabe», Jesús Sánchez Adalid

    Cuando en 939 el emir Abd-al-Rahman III se erige como califa, la España musulmana comienza una etapa de esplendor inigualable cuyo estandarte será su capital, Córdoba. En esta ciudad coinciden Asbag y Abuámir, dos seres separados por su origen a quienes la historia unirá y separará a lo largo de sus vidas.

    En «El mozárabe», Sánchez Adalid lleva al lector al corazón mismo de Europa de la mano de Asbag y Abuámir, una Europa que, inquieta, aguarda la llegada de un nuevo milenio.

    El autor volvió a Córdoba en la novela «Los baños del pozo azul», en la que recuperó a un personaje de «El mozárabe», la reina Subh, bautizada como Aurora.

  4. «Teoría del séneca cordobés», de Juan José Primo Jurado

    El escritor y columnista de ABC Juan José Primo Jurado ofrece en «Teoría del séneca cordobés» (Almuzara) una fotografía dinámica de las gentes de Córdoba, donde caben sus vicios, sus virtudes, sus paradojas, las monterías, los toros, la parcelita, el fútbol, la Feria, el éxodo fuengiroleño, la taberna, la relación con Sevilla, el cordobés de izquierdas y el de derechas, los labradores, joyeros y constructores o las instituciones.

    De este modo, Primo Jurado se aventura a alzar la voz en estas páginas para destacar, por un lado, lo bueno de ese carácter tipo y pone sobre el tapete lo que no es tan positivo.

  5. «La Feria de los discretos», de Pío Baroja

    No se puede hablar de literatura y de Córdoba sin citar «La Feria de los Discretos», de Pío Baroja, en la que la ciudad se convierte en un personaje más. Este libro está ambientado en la Córdoba de los días justamente anteriores de la Revolución de 1868 y su protagonista es Quintín Roelas.

    El relato transcurre en enclaves muy típicos de la ciudad, como por ejemplo las plazas de la Corredera y de las Tendillas y por las calles Diego de León, y Agustín Moreno, llamada Sol en la época en la que transcurre la historia.

  6. «Tierra de mujeres», de María Sánchez

    En este ensayo, que se desarrolla en Córdoba, María Sánchez da voz a las mujeres que tuvieron que renunciar a una educación para proseguir con la tradición familiar y trabajar el campo con sus manos, además de cuidar de sus familias.

    La escritora se vale de historias familiares para abordar algunos conflictos del medio rural, como la despoblación, la explotación de los recursos naturales, el incumplimiento de políticas ambientales o las condiciones laborales en el campo.